Postales Rodriguenses de ayer y hoy

Postales Rodriguenses de ayer y hoy ¡Bienvenidos a Postales Rodriguenses de ayer y hoy! Este es un rincón dedicado a nuestra identidad.

Soy Marina Rodríguez y quiero invitarlos a un viaje visual por el General Rodríguez que fue y el que habitamos hoy.
¡Espero que disfruten este recorrido!

12 de mayo: El nacimiento de General RodríguezUn día como hoy, pero de 1864, se sellaba el destino de nuestra ciudad. Fu...
12/05/2026

12 de mayo: El nacimiento de General Rodríguez
Un día como hoy, pero de 1864, se sellaba el destino de nuestra ciudad. Fue una jornada de enorme relevancia institucional para el país: mientras el presidente Bartolomé Mitre inauguraba las sesiones del nuevo Congreso Nacional, el gobernador de Buenos Aires, Mariano Eusebio Saavedra, firmaba el decreto que autorizaba a la Comisión Directiva del Ferrocarril del Oeste a establecer una estación y fundar un pueblo.

La Estación: Nuestra Piedra Fundamental
Como se aprecia en esta increíble fotografía (original del Archivo Gráfico de la Nación, aquí coloreada digitalmente), la estación ferroviaria no fue solo un edificio, sino el corazón del cual brotó la vida urbana. Ubicada estratégicamente de forma equidistante entre Moreno y Luján, fue la primera construcción de la zona. En aquel entonces, el paisaje era una inmensa llanura solitaria donde solo corría la vía ascendente.

Detalles de nuestra historia
El decreto de Saavedra —impulsado por la gestión de vecinos destacados como Bernardo de Irigoyen— establecía que el pueblo se llamaría "General Rodríguez" en memoria de Don Martín Rodríguez. La estación, que hoy vemos en colores, fue descrita en los antiguos documentos como un edificio de mampostería con techos de tejas francesas a dos aguas.
Contaba con un cuerpo principal de 14 metros, un sector menor al este separado por un patio, y el infaltable tanque de agua junto a la señal, elementos que aún hoy evocan el progreso que trajo el v***r. Recién el 1º de diciembre de 1864 se habilitaría la parada de trenes, bajo la jefatura de Don Francisco Silva.
Hoy, a 162 años de aquel decreto, celebramos nuestra identidad recordando que nacimos al ritmo del ferrocarril, en medio de la pampa ondulada, con el sueño de convertirnos en el gran pueblo que somos hoy.

Texto: Marina Rodríguez
Imagen original: Archivo Histórico Nacional, 1864.
Intervención digital de la imagen: Marina Rodríguez, 2026

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EL DESPERTAR DE "LA CHOZA"Corría el año 1853 cuando un joven visionario de apenas 31 años, Don Bernardo de Irigoyen, dec...
11/05/2026

EL DESPERTAR DE "LA CHOZA"
Corría el año 1853 cuando un joven visionario de apenas 31 años, Don Bernardo de Irigoyen, decidía dejar las comodidades de la calle Florida en Buenos Aires para internarse en la soledad de nuestra pampa ondulada. El destino: unas mil hectáreas heredadas de su padre a orillas del arroyo La Choza, en lo que entonces era un territorio dominado por cardales y horizontes infinitos.
Al llegar, solo encontró un rancho solitario de cinco varas de largo. Con esa humildad bautizó a la parte residencial de su estancia: "La Choza". Sin embargo, la precariedad inicial no fue obstáculo para la grandeza. Con el apoyo de su esposa, Doña Carmen Olascoaga, quien plantó personalmente los primeros eucaliptos entre 1854 y 1855 y la ayuda de vecinos como Juan de la Cruz Casas y Gabino Álvarez, el paraje comenzó su transformación.
Lo que nació como un refugio de adobe y paja, pronto se convirtió en un polo del progreso agropecuario nacional. Don Bernardo introdujo vacunos Durham y carneros Lincoln traídos de Inglaterra, expandiendo la propiedad hasta siete veces su tamaño original. Con el tiempo, aquel primitivo campo se transformó en la sede administrativa de un inmenso patrimonio que se extendía hasta Santa Fe y Entre Ríos.
Para 1888, la fisonomía de "La Choza" ya reflejaba el éxito y la paz de su fundador. La imagen que hoy compartimos retrata esa casona de estilo señorial, con sus galerías de columnas y jardines cuidados, que servía de "refugio del estadista". Allí, entre el murmullo del arroyo y el aroma de los montes frutales, Don Bernardo encontraba el "baño de silencio" necesario para meditar sobre los grandes problemas del país.
Hoy, rescatamos esta postal como testimonio de nuestro pasado pionero. Un homenaje a las generaciones que, con sacrificio y amor por la tierra, cimentaron la identidad de General Rodríguez.
Texto: Marina Rodríguez
Imagen original: Dardo Malvino, 1982.
Intervención digital de la imagen: Marina Rodríguez, 2026

¿Alguna vez se detuvieron a pensar cuántas historias guardan los caminos que recorremos a diario? A veces, la prisa de l...
10/05/2026

¿Alguna vez se detuvieron a pensar cuántas historias guardan los caminos que recorremos a diario?
A veces, la prisa de la vida moderna nos hace pasar frente a lugares que parecen dormidos, pero que en realidad contienen el pulso de quienes caminaron estas tierras mucho antes que nosotros. Hoy queremos invitarlos a un viaje visual que nos llena de orgullo y profunda emoción. Esta imagen que ven, la emblemática Posta de Peralta, es mucho más que una antigua estructura de ladrillos y adobe; es un testigo silencioso de la evolución de nuestra región y un símbolo fundamental de nuestra identidad local.
Gracias a un minucioso y respetuoso proceso de colorización y restauración digital, he logrado "despertar" esos matices que el tiempo y las antiguas técnicas fotográficas habían dejado atrapados en el blanco y negro. No se trata simplemente de aplicar colores de forma azarosa, sino de un esfuerzo por reconstruir la atmósfera de aquel General Rodríguez (ex Villa de Luján) que ya no vemos a simple vista, pero que aún late en nuestra memoria colectiva.
La Posta no era solo un refugio de descanso para los viajeros y sus caballos en las largas jornadas de carruaje; funcionaba como el corazón de las comunicaciones de la época, un punto de encuentro vital para el intercambio de noticias y el escenario principal de la vida cotidiana de antaño. Al devolverle la calidez de los tonos originales a sus paredes y al paisaje campero que la rodea, buscamos acortar esa brecha que a veces sentimos con el pasado.
Queremos que, al observar esta fotografía, puedan casi escuchar el crujido de las ruedas sobre la tierra, sentir el aroma del aire puro del campo y visualizar el bullicio de aquellos pioneros que, con esfuerzo y visión, forjaron lo que hoy somos como comunidad. Este trabajo de recuperación es nuestra humilde forma de honrar el patrimonio y asegurar que nuestras raíces no se desvanezcan con el paso de los años. Es una invitación abierta a mirar con ojos nuevos y curiosos lo que siempre ha estado ahí, esperando ser redescubierto.
¿Qué recuerdos o relatos familiares les despierta esta imagen? ¿Conocían la importancia estratégica que tuvo la Posta de Peralta en nuestra zona? Los invitamos a comentar sus anécdotas, por mínimas que sean, y a compartir este pedacito de historia para que, entre todos, mantengamos encendida la llama de nuestra cultura.

Texto: Marina Rodríguez
Imagen original: Dardo Malvino, 1982.
Intervención digital de la imagen: Marina Rodríguez, 2026

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General Rodríguez
1748

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