03/12/2025
¿VISTE QUE NO ERA DIFÍCIL, KUKARDO?
Por el Lic. Chiquito Reyes
(columna ligera, orgánica y 100% humana según el mate que estoy tomando ☕)
Dicen por ahí que gobernar es complicado. Que requiere cuadros técnicos, planificación seria, equipo, formación y un poquito, solo un poquito, de sentido común.
Pero no, evidentemente era mucho pedir.
La imagen que dio vueltas estas horas presume haber resuelto el misterio de la ciencia política aplicada:
“Un militar en Defensa, un médico en Salud, un profesor en Educación, un economista en Economía.”
Suena tan obvio que hasta el GPS del auto se sonrojaría.
Pero cuando uno mira la realidad cotidiana… ¡ay mamita!
Porque claro: no es lo mismo tener un cargo que ejercerlo, ni es lo mismo un título que una trayectoria, ni es lo mismo un currículum prolijo que una política pública que no haga estornudar al país entero.
Entonces ahí aparece la magia del realismo criollo:
Caputo tratando de resolver los problemas que Caputo dejó;
un funcionario en Educación que parece haberse peleado con la educación formal;
un médico más cerca del horóscopo que de Pasteur;
y un militar cuyo árbol genealógico viene con notas al pie.
Pero tranquilos, no pasa nada.
No es difícil, kukardo.
Para hacer 💩 todo, en realidad no hace falta demasiado.
Eso sí: la ciudadanía, esa que todavía apuesta a que el Estado funcione, mira, respira hondo y se aferra a lo único que queda:
la esperanza de que, por lo menos esta vez, la realidad no nos pase por arriba con una 4x4 sin frenos.
Firmes y Dignos, SIEMPRE !!!
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Nota del Editor:
1. El que se ríe, pierde la permanencia en el tallerblog.
2. Esta columna, firmada por Lic. Chiquito Reyes, utiliza el humor, la ironía y la observación social para reflexionar sobre situaciones reales desde una mirada crítica y personal.
No busca promover odio, violencia ni acciones ilegales, sino generar pensamiento.
Toda referencia es simbólica, y el lenguaje es parte de un estilo narrativo que combina la sátira con el registro de lo cotidiano.
Como propietario del tallerblog, defiendo su derecho a la libertad de expresión, de opinión y de creación, amparado por la Constitución Nacional y los tratados internacionales de Derechos Humanos.
Cualquier coincidencia con hechos o actores es interpretativa y no implica juicio ni denuncia.
Porque en democracia, opinar no es delito: es un derecho.