12/09/2017
La clase trabajadora, organizada tras décadas de lucha, había logrado construir un proyecto popular desde sus lugares de trabajo y en las poblaciones a lo largo de Chile, una alternativa que ponía en jaque a la clase dominante.
La violencia brutal, no tardó en llegar, la amenaza al sistema imperante fue tal que la burguesía abandona su máscara republicana democrática, desatando a través de los milicos todo el horror imaginable sobre los y las trabajadoras, campesinos, mapuches, mineros, forestales, estudiantes y pobladores.
La muerte, la tortura, desaparición forzada y la violencia sexual hacia nuestras compañeras se hicieron pan de cada día, de manera que los aparatos represivos como la DINA y CNI, sistematizaron centros de exterminio contra toda la población. El objetivo no era derrocar el gobierno de la UP, el objetivo real era despedazar la organización popular en su conjunto.
Todo este horror cometido no fue un exceso de unos pocos, sino más bien un proceso que ellos estimaron absolutamente necesario para la imposición de un nuevo y más brutal modelo de explotación.
Cada salario pagado a uno de los agentes de la dictadura, fue una excelente inversión que hasta el día de hoy les rinde fruto.
Ya desatada la represión, deja caer sobre la población, un modelo económico generador de miseria, no solo material, sino que también deshumanizador, que consume nuestras vidas en favor de la acumulación de solo unos pocos.
Esta miseria no se detuvo con la llegada de la falsa democracia, aun la vemos, sentimos y palpamos, en cada persona que muere esperando una atención en el sistema de salud, en cada niña y niño que recibe una paupérrima y segregada educación, en cada familia allegada que se debe endeudar-si lo logra-para obtener una vivienda precaria y excluida, en cada jubilado y jubilada que debe elegir a la fuerza, entre comer o pagar la receta médica, en cada trabajo precario con salario de hambre, que nos empujan a la deuda.
Este sistema no solo nos afecta en lo económico, va más allá, nos rigen el cómo debemos amar, divertirnos y relacionarnos.
El desafío de hoy, es rescatar nuestra memoria como clase, es tener conciencia de que no hay historia sin resistencia, que en los contextos más duros nuestro pueblo ha sabido organizarse para enfrentar a quienes causan nuestra miseria. ¡Nunca han bajado sus brazos!
Ejemplos, sobran:
La huelga de la carne en 1902, los y las trabajadoras pampinas organizándose en las oficinas salitreras de santa maría, en 1907, empleados públicos y trabajadores en revuelta durante la mitad del siglo, en la revuelta de las chauchas de 1949, campesinos tomándose los fundos, mujeres organizándose para resistir los embates del machismo, jóvenes creando organizaciones de izquierda revolucionaria que buscaban atacar frontalmente a la clase dominante, trabajadores y trabajadoras, pobladores y pobladoras, creando órganos de poder popular, como los cordones industriales, combatientes populares que desde el primer día se enfrentaron a los milicos, que mayor ejemplo que nuestros compañeros y compañeras reagrupando sus fuerzas en plena dictadura, dando la resistencia armada frente a los órganos represivos.
Es por eso que, como sujetos y sujetas conscientes de nuestra historia de clase oprimida entendemos necesario continuar la lucha dejando de lado los vicios y malas prácticas que nos impone el capitalismo y sus relaciones. Organizarnos y unirnos al calor de las luchas del pueblo demostrando que solo desde abajo y con articulación, creyendo en la construcción de un mundo nuevo, más justo y digno podremos continuar con la lucha por la cual compañeras y compañeros entregaron la vida por la clase.
«Obreros, campesinos, estudiantes […] hemos empezado la lucha que necesitamos hacer para alcanzar demandas que nunca ha satisfecho eI Estado: trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz […] Y hemos comprendido que, si nosotros no peleamos, nuestros hijos volverán a pasar por lo mismo. Y no es justo. La necesidad nos fue juntando y dijimos basta» (EZLN, 1993)
Discurso Acto Conmemorativo a 44 años del Golpe Militar, USACh, 2017 (https://www.facebook.com/events/497876670591160/)