31/01/2024
Jimena Montaña Cuellar A finales del siglo XIX se advierte sobre las consecuencias de la deforestación y la imperancia de atender los cerros orientales. Bogotá, una ciudad construida en una sabana inundable, surcada por cientos de ríos y quebradas protegidos por sus humedales, siente los embates de los veranos y los precarios acueductos apenas llevan un hilo de agua a un par de pilas. En temporada de invierno el río San Francisco retoma su cauce intervenido...y ya no es agua cristalina, sino los desechos de la población que se ha duplicado para entonces... Construir sobre lo construido, volver a empezar y lamentarse ante los desastres... El río que corre: Una historia del río San Francisco y la avenida Jiménez en línea https://coleccionesdigitales.biblored.gov.co/items/show/1656