08/09/2025
Mi relación con este periódico empezó en la carnicería de mi tío Carlos, ahí en pleno parque de Marinilla, cuando alternaba la semana de estudios con el despacho de carne. Los domingos yo hojeaba el suplemento literario, él se quedaba con el crucigrama. Eran tiempos en que el celular servía solo para llamar y la prensa era un respiro entre cliente y cliente.
En esas páginas encontraba editoriales que me sacaban la chispa y columnas que terminaban en debates improvisados. El periódico era sobre todo pretexto pa’ charlar, más aún cuando mi tío me echaba al agua con la gente diciendoles: “póngale debate que este muchacho estudia ciencia política en la Universidad de Antioquia”.
Este domingo, después de mucho, volví a comprarlo. Quise leer cómo registraban la entrevista a María José Pizarro en Antioquia. El periódico sigue con su línea azul de metileno —más conservador imposible— pero ahí estaba ella, clara, firme, hablando de un país posible, sin vender miedos ni espectáculo. Un pais de oportunidades. Lo relevante no es solo verla impresa, sino que esa audiencia —goda por costumbre o por convicción— también leyó otra voz.
En un departamento con un periódico regional a sus anchas —porque El Mundo liberal cerró hace rato y las publicaciones alternativas no circulan tanto— esa presencia importa. Porque hay que conversar también con quienes leen otra orilla. Al final, seguiremos siendo vecinos de barrio, clientes de la misma tienda, pasajeros del mismo bus.
Me lo confirmaron los comentarios de familiares y conocidos que con curiosidad me dijeron: “Vimos a La Pizarro, se la notaba abierta, con disposición”. Y entonces pensé que lo valioso es que hasta en esas páginas que siempre me incomodaron se puede abrir un diálogo distinto.
Las fotos que acompañan este texto son de una carcajada que me sacó al decirme: “Recuerde que su abuelo era carnicero y la carne la envolvía en El Espectador porque el papel de El Colombiano era muy regular” 🤣
El papel y los tiempos cambian, pero lo que permanece es la necesidad de hablar aunque incomode. Porque un país no se construye con silencios, sino con humor y la palabra de quienes al final seguimos compartiendo la misma mesa.
PD: Saquen el momentico pa´ verla aquí: https://www.youtube.com/watch?v=015vdHyuxYQ
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