25/09/2026
Hay raíces que no se ven, pero sostienen todo.
Tu familia, la de sangre o la que elegiste, es parte de esa base invisible. Ahí aprendiste por primera vez qué se siente estar a salvo, pertenecer y ser valiosa. Y aunque ya seas adulta, esas raíces siguen hablándote: en cómo confías, en cómo pides ayuda, en cómo te sientes en el mundo.
Cuidar a tu tribu no significa estar de acuerdo en todo ni repetir cada tradición. Significa elegir, desde el amor, los vínculos que te nutren y darles un lugar en tu vida.
A veces la distancia llega sin darnos cuenta: la rutina, el trabajo, los años. Y a veces es una decisión necesaria. Las dos cosas son válidas. Lo importante es que sepas cuál es la tuya.
Esta semana, date un momento para pensar en tu gente. ¿A quién extrañas? ¿A quién le debes una llamada, un café, un abrazo?
Un mensaje sencillo puede ser el comienzo de volver a casa.
***El material proporcionado en esta página es solo para fines educativos e informativos. Las recomendaciones son basadas en la experiencia de la autora, y no sustituyen, ni constituyen una consulta o asesoría terapeuta-paciente.