26/11/2020
Acabas de tener un bebé, no sabes que hacer para que deje de llorar, le estás dando biberón porque intentaste el pecho y te dolía.
Empiezas con la cuchara y no consigues que coma, no quiere recoger sus juguetes, se sube a los muebles.
Hay infinidad de situaciones que vamos a vivir con nuestros hijos y ya de entrada la etiqueta de madre primeriza nos pesa como la propia vida.
Cuando recibo consultas así, mi respuesta siempre es la misma.
Solo tienes que mirar en una dirección: tu hijo y tu.
¿Qué significa esto?, que nadie es quién para darte lecciones de como criar a tu hijo.
Qué debe comer, cuándo le tienes que acostar, cuándo quitarle el pañal, a qué edad debe caminar o hablar, cómo poner los límites para educarlo bien.
Es normal que dudemos ante lo desconocido.
Pero poco a poco tu hijo y tu os iréis conociendo.
Él se adaptará a su nuevo mundo de la mano de las rutinas y tu aprenderás a conocer las señales de sus necesidades y a darles respuesta.
Si nos vemos impregnados de la presión social que nos exige ser supermamás, nos afectará a nuestra forma de afrontar los cambios que nos acontecerán en esta nueva etapa, y sufriremos.
Recuerdo hace años ya cuando mi hija tenía 3 años que comenzaban a abrir ese curso las aulas de 3 años en los coles, y yo decidí que preferia que entrase con 4 porque no vi necesario que entrase con 3.
Familia, vecinos y conocidos me bombardeaban con que era una locura que la niña no se iba a relacionar, que iba a llevar retraso en la lectoescritura, yo no hice caso y seguí mi instinto.
Y sabéis qué, la niña entro con 4 años y comenzo a leer y a escribir igual que cualquiera, tuvo amigos y se adaptó.
Esas catástrofes que me vaticinaban no eran reales.
Por eso os digo que nadie os haga dudar, vosotras no sois madres primerizas ni experimentadas, sois MADRES.
"Mi hijo y yo" EDUCAR Y AMAR (Nueva edición) Ana G.