25/08/2026
Cada vez que se produce un gran incendio aparece la misma explicación:
"La culpa es del cambio climático."
Es cierto que el cambio climático influye.
Y mucho.
Está aumentando la frecuencia e intensidad de las olas de calor, las sequías prolongadas y los episodios meteorológicos extremos, creando condiciones más favorables para que los incendios sean cada vez más intensos y difíciles de controlar.
Pero no explica por sí solo los grandes incendios forestales.
¿Por qué?
Porque para que un incendio alcance grandes dimensiones tienen que coincidir varios factores al mismo tiempo:
🔥 Una fuente de ignición.
🌡️ Condiciones meteorológicas favorables (calor, sequía y viento).
🌳 Vegetación disponible para arder.
🏞️ Un paisaje que facilite la propagación del fuego.
Y es precisamente en este último punto donde la gestión del territorio marca la diferencia.
También influyen aspectos como:
🌾 El abandono de usos tradicionales del medio rural.
🌱 La acumulación de combustible vegetal durante años.
🌳 La falta de gestión forestal continuada.
🏡 La expansión de la interfaz urbano-forestal, donde conviven viviendas y masas forestales.
Si el clima cambiara, pero el territorio estuviera mejor preparado, muchos incendios tendrían un comportamiento muy diferente.
El cambio climático multiplica el riesgo.
La forma en que gestionamos el territorio determina gran parte de sus consecuencias.
Comprender esa complejidad es el primer paso para prevenir los grandes incendios del futuro.
Porque buscar una única causa suele conducir a soluciones demasiado simples para problemas que son profundamente complejos.