07/06/2026
EDITORIAL
Umberto Eco fue quien dijo aquello de que antes de la llegada de internet, las opiniones sin fundamento quedaban relegadas a conversaciones de bar, sin dañar a la comunidad. Con la extraordinaria difusión de las redes sociales, resulta bastante acertado manifestar que el verdadero nivel cultural de una nación lo encuentras solo con echar un simple vistazo a lo que ponen a diario cientos de personas en el estercolero de determinadas redes.
También es verdad que en el bando derechista, sobre todo los peperos, suelen dar rienda suelta a barbaridades que dan vergüenza ajena, dejando claro que lo de leer o contrastar información no es algo que le convenza, aunque la palma se la llevan dos determinados personajes: el "latino" que con nombre y apellidos españoles, reivindica la América precolombina como queriendo demostrar que la imbecilidad puede atravesar océanos a la velocidad de la luz y segundo, el acérrimo votante socialista que es capaz de dar por bueno todo lo que hacen los suyos, aunque las pruebas sean irrefutables.
En lo que respecta al latrocinio "sociata", no compartimos en absoluto esa falacia de comparar el actual PSOE, el que llaman malo, con un supuesto PSOE de antaño, bueno. Si Felipe González y su imperio mediático cayó, fue consecuencia de decenas de casos de corrupción mientras las filas del paro eran interminables. Zapatero añadió a la corrupción, la transformacion de un régimen, el del 78, culpable de muchos de los males que nos aquejan en la actualidad, que mutó en el régimen actual, que el historiador Fernando Paz denomina como régimen del 11m, es decir, el retorno de la discordia entre españoles, el guerracivilismo y la eterna división en dos bandos: el suyo, el izquierdista, bueno y progresista, que tiene derecho a tensionar la calle; y el de la derecha, malo y reaccionario, que ni siquiera tiene derecho a quejarse.
Pero Pedro Sánchez, que no es sino un alumno aventajado del zapaterismo, ha dado una vuelta más a la tuerca. No solo ha terminado rodeado de mi**da que llega hasta sus más íntimos colaboradores y familiares, sino que ha formalizado todo un entramado que no se conforma ya con robar a manos llenas, sino que opera como una mafia cuyo objetivo es finiquitar el estado de derecho.
Llegados a este punto, uno se pregunta qué demonios debe hacer un partido para que se proceda a su ilegalización, una vez se demuestra que, cada vez que ocupan la Moncloa, no solo están trincando miles y miles de euros de manera ilegal, sino que incluso montan una trama para hacerle la vida imposible a todo aquel que desde el periodismo, la judicatura o las fuerzas y cuerpos de seguridad, osa hacerles frente.
Y mientras, Sánchez, con el cinismo que le caracteriza, negaba este viernes tener conocimiento alguno de las andanzas de Leire Díez. Si San Pedro fue capaz de negar hasta tres veces a Jesús, a este otro Pedro solo le falta soltar que no conoce de nada ni a su hermano ni a su señora. No obstante, aún habrá alguna "Charo" o alelado que sean capaces de creerle. Cuando la mismísima ministra de Sanidad es capaz de decir que los inmigrantes usan poco la sanidad porque son más sanos que los autóctonos, uno cae en la cuenta de hasta qué punto consideran a sus votantes tan imbéciles como para soltar semejante perla. Lógicamente, si un político de izquierdas te dice que los inmigrantes usan poco la sanidad, solo caben tres posibilidades: una, que mienta; dos, que lo desconozca porque usa la sanidad privada y tres, que las dos respuestas anteriores sean correctas.
No hay que llevarse a engaño. Si España o los países occidentales fuesen verdaderamente democracias donde la soberanía residiera en el pueblo, existirían los mecanismos legales y efectivos que, por poner un ejemplo, a un presidente que en un año ha sido incapaz de aprobar los presupuestos de la nación, lo mandaría de inmediato al paro sin posibilidad de ser reelegido. Súmale a esto la vergonzosa claudicación ante los separatistas, algunos de los cuales, no condenaron ni condenan, el as*****to de varios de sus compañeros de partido, para hacerse una idea más aproximada del tipo de pájaro que acoge la Moncloa.
Tampoco hay que olvidar que, a pesar del cúmulo de escándalos, todavía desconocemos que clase de as tiene el rey de Marruecos en la manga, para que siga chantajeando de esa forma inmisericorde al gobierno. Quizá esté relacionado con lo que sucedió realmente el 11 M y aquellos convulsos días, en los que el escenario del crimen fue desguazado en horas, mientras aparecían por arte de magia, terroristas suicidas, mochilas y furgonetas que conseguían colocar al partido de Zapatero en el poder.
Solo nos falta ya que, en el colmo del esperpento, justo cuando el nivel de mi**da le llega a Sánchez hasta el tuétano, venga nada más y nada menos que todo un Papa a sacarle la cara, respaldando tanto el postureo sanchista de querer aparecer como un hombre de paz, como esa irresponsable política migratoria de la que ambos son fervientes devotos.
Mal pinta la cosa, si hasta el Papa y la misma jerarquía católica olvida cual es su verdadera función, cambiando a Dios Todopoderoso por las Agendas Globalistas del Gran Poder. No sabemos que entenderán por cielo o paraíso quienes desde la irresponsabilidad más absoluta, quieren transformar Europa, otrora, la Cristiandad, en una incalificable mezcolanza tercermundista repleta de personas sin ningún tipo de arraigo, y lo peor de todo, sin nada que perder.
Por el contrario, el in****no es bastante fácil de imaginar: un barrio multicultural donde siempre acaba ganando el PSG o un eterno tren de la bruja con Koldo y Leire Díez repartiendo escobazos sin necesidad de careta alguna, mientras a los mandos de la locomotora va Óscar Puente, incapaz de controlar el freno y la música la compone el hermano de Sánchez. Bueno...eso, si es capaz de encontrar el recinto ferial. No les sabría decir.
José Luis Morales