08/06/2025
¿QUIÉN FUE EL SANTO HERMANO PEDRO DE BETANCUR? EL SANTO MÁS AMADO DE LA ANTIGUA GUATEMALA
. Pedro de Betancur nació el 19 de marzo de 1626 en la ciudad de Vilaflor, Tenerife, Islas Canarias, España. Con el deseo de llevar el evangelio al nuevo reino, el 18 de septiembre de 1649, se embarcó en la ciudad de Vilaflor con destino a Honduras, pero teniendo que llegar primeramente a La Habana, Cuba. En espera de continuar el viaje aprendió el oficio de tejedor.
A finales de enero de 1651, es informado que el barco en el que había realizado el viaje saldría de Cuba hacia Puerto Trujillo, Honduras, con pasajeros que llevaban sus mercancías a Guatemala. Al escuchar ese nombre exclamó: "A esa ciudad quiero ir, porque con júbilo y fuerza superior me siento inclinado a caminar hacia ella, luego que la he oído nombrar, siendo así que es esta la vez primera que oigo su nombre." Al desembarcar, se dirigió inmediatamente a pie hacia Guatemala.
Siguió su camino hacia la ciudad de Santiago de los Caballeros, actualmente La Antigua Guatemala, a la que llegó el 18 de febrero de 1651. Mientras estaba postrado besando el suelo sobre el Puente de las Monjas de la Concepción o del Matasano, un fuerte temblor estremeció la ciudad. Pedro, lleno de susto y confusión, pensó que esto sucedía por ser él un gran pecador. Arrodillado, pidió a Dios perdón y misericordia. Actualmente, en dicho lugar se encuentra una escultura en memoria del Santo.
El Hermano Pedro comienza a irradiar luz entre las tinieblas de Santiago de los Caballeros. No fue indiferente para Él la situación de abandono espiritual y moral en que vivían los esclavos, los presos, los trabajadores y los niños indigentes. En lugar de levantar la voz contra alguien, se sentía desafiado a testimoniar el amor de Cristo que veía reflejado, sufriente y abandonado en las conciencias de aquellas personas tan sufridas, que nadie consideraba dignas de salvación.
En 1652, con el deseo de ser sacerdote, el Hermano Pedro inició sus estudios en el Colegio de San Lucas de la Compañía de Jesús. Soportando muchas adversidades, el primer año tuvo que ser de introducción y nivelación, ya que Él apenas sabía leer y escribir. Aunque estudiaba mucho, nunca pudo aprender los nominativos del latín.
Al ver desalentado al Hermano Pedro por la dificultad en el estudio, un Hermano Terciario le aconsejó abandonar el Colegio y trasladarse a El Calvario porque allí tenía una cátedra donde aprender, señalándole una imagen de Jesús Crucificado y explicándole la doctrina de la Cruz; también le recomendó tomar el hábito de la Tercera Orden de Penitencia de San Francisco.
El Hermano Pedro, afligido y lloroso, viendo que no avanzaba en el estudio y que era casi imposible aprender la gramática del latín, a mediados de 1654, decidió dejar el estudio y solicitar el hábito de aquella Orden.
En 1664, inició la obra y construcción del Hospital de Nuestra Señora de Belén, edificación que se concluyó en 1665. Sus ansias eran que hubiera en su Belén una fuente perenne de aguas de salud y de caridad para los que de ella necesitaran. Su preocupación era que los que entraran en su hospital para recuperar la salud del cuerpo salieran mejor en la salud del alma, y les pedía que pagaran a Dios el beneficio de la salud con la enmienda de sus vidas.
El 22 de junio de 1980, el Papa Juan Pablo II, en nombre de la Iglesia, reconoció la santidad del Hermano Pedro, declarándolo Beato. El 7 de julio de 2001, ante el Santo Padre Juan Pablo II, fue presentado en la ciudad del Vaticano el Decreto para la Canonización del Beato Hermano Pedro de San José Betancur.
En su Tercera Visita Apostólica a Guatemala, el Papa Juan Pablo II celebró la Santa Eucaristía para la Canonización del Beato Hermano Pedro de San José Betancur, el 30 de julio de 2002; acontecimiento de incalculable valor pastoral y eclesial para Guatemala y para toda América.
Para la historia, el Hermano Pedro murió hace muchos años, pero su espíritu sigue vivo especialmente en las Obras Sociales del Santo Hermano Pedro, centro de caridad y promoción humana.