23/09/2026
LA MULA
“No está por demás decir algo sobre las mulas de silla, ya que son muy útiles para las grandes caminatas por los atajos quebrados y pedregosos tan comunes en mi hermosa y pintoresca patria; y aunque se dice en verdad que el caballo es para el caballero, la mula para el mulato, y el a**o para el indio, hay veces en que una mula resulta indispensable al caballero.
Las mulas se amansan como los caballos, pero su educación es menos esmerada por la razón de que el uso de aquellas es menos necesario, ya que sólo sirven para los caminos, bastando con que sean mansas, que obedezcan el bocado y que tengan buena andadura. Lo primero es difícil de conseguir, pues rara vez se puede uno fiar de ellas. Son desconfiadas, de mala indole y peligrosas por naturaleza, aunque casi todos sus defectos provienen de los malos tratos que siempre reciben, debido al salvajismo de sus amansadores y arrendadores.
Al equipo de una mula no debe faltarle el tapaojos y retranca o grupera (baticola), o un barriguero. El primero porque es una precaución que las inmoviliza al taparle los ojos al montarlas y al dejarlas amarradas o sueltas cuando se desmonta uno para volver a montar poco despues; y las segundas, porque debido a la contiguración de la mula, la silla propende a írsele hacia el pescuezo, y la retranca, la grupera o el barriguero. lo impiden”.
Les comparto una cita de la postura de Don Carlos Rincón Gallardo sobre las mulas, en particular de las que se disponían a finales del siglo XIX y principios del XX. Ahora que se ha avanzado en los métodos de doma y la selección de ejemplares, se ha mejorado para su uso recreativo asimismo para que sean funcionales el labores campiranas, sin embargo desde siempre han existido jinetes con mejores aptitudes para desbravar, amansar y arrendar las mulas, logrando que sean de mucha estima, como la mostrada en la fotografía, ajaezada como al más fino corcel.
Hace menos de una década el uso de mulas y machos no estaba permitido en las competencias reguladas por FMCH. Actualmente la inclusión reglamentaria de los ejemplares mulares en la charrería federada responde al reconocimiento de la tradición de trabajo de campo en el México rural, han sido históricamente herramientas - compañeros indispensables de los rancheros, charros y caporales, debido a su resistencia, fuerza y nobleza.