24/08/2026
¿RIFA CON CAUSA O POLÍTICA CON LAS NECESIDADES DEL PUEBLO?
La falta de agua que padecen familias de Ciénega de Flores parece haberse convertido también en una oportunidad para quienes buscan mantenerse vigentes políticamente. Ahora es Lalo Cárdenas, el llamado “ahijado mágico”, quien aparece con una “rifa con causa” para comprar un tanque y posteriormente repartir agua entre los sectores afectados.
La dinámica contempla 125 boletos a 800 pesos cada uno, es decir, una recaudación potencial de 100 mil pesos, ofreciendo como primer premio un potrillo con registro, además de premios económicos para segundo y tercer lugar.
La causa puede sonar muy noble, pero políticamente deja una pregunta inevitable: ¿quién está ayudando realmente a quién?
Porque mientras los ciudadanos ponen el dinero comprando los boletos, Cárdenas será quien finalmente aparezca frente a las cámaras llevando el agua, recorriendo colonias y cosechando el reconocimiento político de una acción financiada, al menos en buena parte, por terceros.
Dicho de otra manera: la gente pone el dinero y el “ahijado mágico” podría quedarse con la foto.
Y aquí comienza la verdadera grilla.
Si el tanque será adquirido con recursos obtenidos mediante una rifa presentada como una causa ciudadana, entonces también debería quedar perfectamente claro quién será su propietario, dónde será resguardado y qué pasará con él cuando termine la contingencia.
Porque una cosa es solidarizarse con las familias que padecen la falta de agua y otra muy diferente es utilizar una necesidad legítima de la población como plataforma permanente de promoción personal.
El agua no debería convertirse en escenario para construir una candidatura, mucho menos cuando son los propios ciudadanos quienes terminan financiando la herramienta con la que después alguien puede recorrer colonias presentándose como benefactor.
Por eso la pregunta queda sobre la mesa:
¿Lalo Cárdenas está solucionando una necesidad del pueblo o encontró en la crisis del agua otra oportunidad para hacer política?
Porque cuando la ayuda viene acompañada de cámaras, promoción personal y posicionamiento constante, la frontera entre la solidaridad y la campaña anticipada comienza a hacerse demasiado delgada.
Al final, ayudar siempre suma. Colgarse de las necesidades del pueblo para construir una imagen política es otra cosa.
Y en Ciénega de Flores algunos ya podrían resumirlo de manera mucho más sencilla:
ellos compran el boleto, ellos pagan el tanque… ¿y quién se lleva el aplauso?