05/10/2026
La Flecha Colimense
Debido a la prematura todo se hizo a las volandas, La selección de los nadadores se efectuó en la alberca de la Escuela Normal, hoy la Presidencia Municipal, ganando todas las pruebas el jovencito Alberto Isaac Ahumada.
Los jueces lo designaron para representar a Colima en 100 y 200 mts nado libre, 100 de dorso y en relevos, cosa insensata y arriesgada, pues era lógico que como iba a competir en un certamen nacional debería especializarse en una sola rama para tener opción de obtener un buen lugar. Pero no fue así pues posiblemente por los apresuramientos o ignorancia de los organizadores se ordenó que él iría a competir en todas las ramas. Parece que en Manzanillo pasó algo por el estilo, pues no habiendo albercas de ninguna clase las pruebas se efectuaron bajo el muelle, de donde salieron Radillo y Konosoy…
Y así fue como, reforzando el equipo con otros jóvenes de la ciudad y Manuel Bonilla como entrenador, salieron con sus hermosas abanderadas, Adelita Badillo y Gloria Dueñas, en segunda clase rumbo a la capital. Llegados a su destino, se asilaron unos debajo de las graderías en el Estadio Nacional y otros en calidad de gorrones con familiares o amigos de la gran ciudad. Después de dos o tres días de ejercicios se llegó el gran día y para sorpresa de todos, sobre todo de Alberto, éste ganó la prueba de 100 metros contra los mejores nadadores nacionales, rompiendo la marca impuesta desde hacía varios años y que nadie la había podido superar. Aquello fue el gran jolgorio, todo eran gritos y vivas a Colima y besos y abrazos, los primeros desde luego, de tantas hermosas y lindas chilangas que festejaban al héroe, los periódicos de la época así lo consignan y tanto impresionó que desde ese momento lo llamaron “La flecha colimense”.
Pues bien, Alberto siguió compitiendo en las demás pruebas y en todas ellas obtuvo los primeros lugares. Mis amigos y yo fuimos de las muchísimas personas que asistimos a la estación a recibir a nuestros deportistas que tan bien se portaron en los juegos nacionales, y un tumulto de gente arrebató a Alberto y en hombros lo trajo hasta su casa, que estaba en la primera calle de la Reforma. Desde luego, las mismas hurras y vivas fueron para los rancheros de Piscila que, a pesar de jugar a “raíz”, es decir descalzos, obtuvieron los mejores lugares en el voleibol, derrotando al campeón nacional. Como corolario les platicaré que Alberto, algún día antes de la salida, fue con su tío Manuel Sánchez Silva, a pedirle prestada una corbata para lucirla en la capital y éste le dijo: “¿A qué vas a México? ¡Vas a ponerte en ridículo!”. A su regreso fue a devolverle la corbata y Manuel, con su amplia sonrisa, le dijo: “Como me equivoqué redondamente, puedes quedarte con la corbata y el trofeo, el ofrecimiento de una beca de 75 pesos mensuales de parte del gobernador para estudiar en México, cosa que no aceptó, pues prefirió recibirse en su tierra de profesor normalista.
Tomado del Libro
*De Lejos y a mi alrededor, Carlos Ceballos Silva.
Universidad de Colima, 1996.
ISBN 968 6190 74 0
*Fotografía: Ecos de la Costa.