15/08/2026
Totalmente de acuerdo 👏 👍 👌 ¿Quién más está de acuerdo? En esta vida debe haber prioridades!
Ayer por la tarde, Gerardo subió a fumar al techo de su casa. Buscando aire, se recargó en una de las varillas que salían de la losa... y el fierro se rompió por la mitad, completamente podrido por el óxido.
Hace 12 años que echó esa placa de concreto. Dejó las varillas listas y apuntando al cielo.
—"Ahí va a ser el segundo piso, mi amor. Cada niño va a tener su propio cuarto", le prometió a su esposa lleno de ilusión.
Gerardo no ganaba mal. El dinero entraba bien. El plan original era comprar cien block y un par de bultos de cemento cada quincena. Pero se atravesó la vida... y el ego.
El primer año, se fue en ser padrino de música de su sobrina para no verse "codo" ante la familia.
El segundo, sacó a meses una pantalla de 65 pulgadas porque venía el Mundial.
Luego fue el cambio de celular. Luego el cambio de coche, endeudándose porque "el otro ya no lucía" y como gerente tenía que mantener cierta imagen.
Y así se le escurrieron doce años.
Mientras Gerardo construía en la calle una imagen de "hombre al que le va muy bien", su familia seguía viviendo apretada en la planta baja. La humedad botaba la pintura, no había privacidad y sus dos hijos adolescentes dormían en un sofá cama en la sala.
Por eso ayer hubo una discusión a gritos. Su hijo mayor empacó una mochila y se fue, harto de no tener ni una puerta que cerrar para poder cambiarse de ropa en paz.
Por eso Gerardo subió al techo a fumar.
Y al ver el pedazo de fierro deshecho en su mano derecha, la matemática le pegó en el pecho como un balde de agua helada.
El dinero para el segundo piso sí existió. Sí pasó por sus manos.
Pero se esfumó en fiestas ajenas, en televisiones que ya no sirven, en intereses del banco y en los aplausos de gente a la que él ni siquiera le importa.
Las varillas oxidadas en los techos no mienten. Son el monumento exacto a todo lo que pudimos ser y preferimos gastar.
Una casa a medias casi nunca es señal de falta de dinero. Muchas veces es señal de falta de enfoque y exceso de apariencias.
Aprende a construir tu vida de adentro hacia afuera, no al revés. Porque de nada te sirve ser el rey de la calle con la mejor camioneta y la ropa más cara, si el castillo de los tuyos se está cayendo a pedazos.
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