21/08/2026
César Garza ya estaba preparando la reelección del JR o la candidatura de la nuera
Pero la vida nos da sorpresas .. Sorpresas nos da la vida
FELIZARDO ELIZONDO: LLEGÓ LA HORA DE ROMPER CICLOS
Felizardo Elizondo no llegó de la política. Y quizá ahí está precisamente su mayor ventaja.
Mientras algunos llevan tantos años viviendo de la política que ya deberían tener la nómina como árbol genealógico, Felizardo llega desde la iniciativa privada, con una trayectoria empresarial y sin necesitar un cargo público para saber lo que cuesta ganarse la vida.
No necesita un sueldo público para vivir, ni necesita un cargo para hacer patrimonio, ni necesita poder para alimentar el ego.
Y, según quienes lo conocen, tampoco necesita llegar al gobierno para resolver su vida.
No quiere gobernar, ni siquiera está en sus planes es el destino y su gente lo que lo está poniendo en el camino.
Porque mientras el apellido Garza parece haberse instalado en Apodaca como si el municipio trajera escrituras a nombre de una familia, Felizardo comienza a aparecer como una posibilidad distinta: ROMPER EL CICLO.
“Él vendrá a poner las cosas en orden, sin ningún compromiso”, comenta una ciudadana de Santa Rosa.
Y quizá ahí está el verdadero temor de quienes llevan años controlando la política local: que llegue alguien que no les deba nada, que no les cubra, que no los proteja.
Porque Felizardo no tendría que pagar facturas políticas a quienes lo llevaron de la mano.
César Garza Villarreal gobernó Apodaca durante nueve años.
Su hijo, César Garza Arredondo, transcurre su segundo año del primer periodo, mientras el fantasma de una posible reelección parece rondar la casa Garza.
Y si las cosas no le favorecen al hombre, está Vianey.
"Cuando se iba a imaginar esa niña que sería primera dama, YO LA HICE PRIMERA DAMA" comentó el papá del alcalde cuando la mencionó como posible candidata, aseguran los presentes en dicha reunión.
César llegó a la política con aquella imagen del ciudadano que gobernaba en un Tsuru, qué tiempos aquellos.
Porque después llegaron los presupuestos millonarios, las posiciones de poder, los amigos, los viajes y ese pequeño detalle que nunca deja de ser incómodo:
los ciudadanos quieren saber dónde quedaron los resultados.
Las administraciones recientes han manejado presupuestos que rondan los 3,800 millones de pesos anuales.
Y aquí viene la pregunta que ningún TikTok puede contestar:
¿Dónde está todo ese dinero en la ciudad?
Porque el presupuesto sí se ve en los documentos.
Los millones sí aparecen en las cuentas.
Lo que muchos vecinos dicen no encontrar son obras y resultados a la misma altura.
Mientras tanto, el alcalde parece haber encontrado una fórmula revolucionaria para enfrentar los problemas: fruncir los hombros, sonreír y grabar otro video.
Mientras Apodaca enfrenta reclamos por seguridad, servicios, terrenos y transparencia, alrededor del grupo político se percibe una vida bastante más cómoda que la de muchos ciudadanos comunes.
Departamentos, casas, camionetas, viajes, yate... Y aquí es donde aparece la pregunta incómoda:
¿Cómo se construye semejante estilo de vida mientras se administra un municipio con presupuestos de miles de millones?
La respuesta no debe darse con discursos ni videos de tiktok, debe darse con documentos, declaraciones patrimoniales, contratos, facturas y transparencia.
Porque una cosa es tener dinero.
Otra muy distinta es que la ciudadanía tenga derecho a preguntar de dónde salió y cómo se hizo.
Agua Fría se convirtió en el momento incómodo de los Garza.
¿Quién está defendiendo realmente los intereses de los ciudadanos?
Apodaca ha sido gobernado durante años por el PRI y uno de los grandes logros de ese sistema fue conseguir que mucha gente terminara creyendo que no había alternativa.
Pero hoy el ciudadano perdió el miedo a preguntar, el político empieza a descubrir algo terrible:
que ya no controla la conversación.
Una vecina de Moderno Apodaca lo resume así:
“Urge que se vayan los que están. Desde sus dependencias los amigos de César abusan con permiso de él de los ciudadanos y ya no los queremos ahí.”
Una trabajadora de Deportes agrega:
“Queremos fuera a César y a su hijo, y con ellos a todos los funcionarios que llegaron de Guadalupe a mandar a los que sí conocen la ciudad.”
Son testimonios ciudadanos, no sentencias judiciales, pero sí muestran algo que ningún equipo de comunicación puede maquillar: hay hartazgo.