10/08/2026
El secretario general del sindicato metalurgico de San Jose dos Campos, un sindicato que dirige el PSTU y la LIT termina abrazado con el presidente capitalista del país. Este sindicato pertenece a la Central CSP-Conlutas, dirigida por el PSTU y la LIT. Esta política de compartir escenario con el gobierno y las Fuerzas Armadas brasileñas —que son el brazo militar del Estado burgués— y terminar abrazados al presidente, constituye una traición a la clase trabajadora brasileña y a todos los principios del marxismo.
Desde la perspectiva del marxismo ortodoxo, Avibras no es una empresa neutral, sino una pieza estratégica del aparato militar-industrial de la burguesía y el imperialismo; por lo tanto, el sometimiento de la dirección sindical a este acto representa la subordinación directa de la organización obrera a la defensa del Estado capitalista.
Desde hacía muchos años, la LIT venía sosteniendo una política revisionista de ruptura con el morenismo y el trotskismo ortodoxo en los hechos, pero faltaba que los dirigentes que la conducen reconocieran públicamente esa ruptura.
El grupo burocratizó toda la estructura de cuadros y la máxima dirección de la organización, encabezada por los históricos dirigentes Eduardo Almeida o los hermanos Martín y Alicia Sagra, quienes habían sido parte de la dirección junto a Nahuel Moreno.
La base material de la degeneración del PSTU y la LIT radica en su asimilación al Estado capitalista a partir de pasar a dirigir la Central Sindical Conlutas y algunos sindicatos del país, los cuales aportan millones de dólares mediante el descuento de la cuota sindical legalizado por el propio Estado burgués. El eje de este grupo de dirigentes pasó a ser la conservación y construcción de un aparato parasitario que lo alejó por completo de la clase trabajadora y el pueblo, consolidando una estructura de burócratas sindicales de izquierda cuya función social es contener la lucha de clases para no desestabilizar el orden democrático-patronal.
Este año, la LIT experimentó otra crisis cuando los hermanos Sagra rompieron con la organización y lanzaron el MRS, otro grupo muy parecido en su política al PSTU y a la LIT, que no se diferencia estratégicamente por ser también una corriente revisionista y centrista.
El carácter centrista de ruptura con el marxismo por parte del PSTU y la LIT se profundizó; en ese marco, el abrazo del presidente del sindicato con Lula es la postal científica que retrata la descomposición política de ambas organizaciones.
Así se comprende de manera más acabada por qué anunciaron su ruptura con el morenismo y el trotskismo ortodoxo: necesitaban liquidar las amarras programáticas del leninismo para consumar la actual degeneración reformista que termina con el jefe del sindicato que dirigen abrazado al presidente de un gobierno burgués.
La política de los dirigentes del PSTU y la LIT muestra que los grupos trotskistas del mundo han roto con el marxismo y el trotskismo, lo que está provocando una paulatina desaparición del trotskismo mundial.
Los grupos que se reivindican trotskistas y están en el PSOL colaboran con el gobierno de colaboración de clases de Lula y le prestan su apoyo; entre ellos, Revolución Socialista, que pertenece a la LIS (MST de Argentina), y el MES de Roberto Robaina, que se organiza en el ex-mandelismo.
En Francia, el NPA mandelista capitula abiertamente ante la trampa contrarrevolucionaria del Frente Popular, integrando coaliciones electorales con partidos históricos del imperialismo francés al lado de expresidentes y funcionarios burgueses del Partido Socialista; un curso de liquidación programática que se acentúa cuando el NPA se alinea con el grupo imperialista DSA de EE. UU.
Para el marxismo ortodoxo, la integración de estos grupos al aparato de un Estado imperialista y miembro activo de la OTAN representa la capitulación absoluta de la revolución en favor de la gestión burocrática y ministerial del capitalismo europeo.
Bajo esta misma lógica de colaboración de clases, la UIT (Izquierda Socialista) llamó a votar abiertamente por el ministro ajustador Sergio Massa en el balotaje, mientras que el Nuevo MAS asiste con total normalidad al Congreso del DSA estadounidense, legitimando al partido imperialista que encabezó el gobierno genocida de Joe Biden.
La degeneración histórica del revisionismo abarca a todas las latitudes.
Esta dinámica de desarme ideológico se expresa con nitidez en Irlanda, donde las corrientes que se reclaman trotskistas claudican ante el republicanismo burgués o se disuelven en bloques puramente parlamentarios como People Before Profit.
Desde la perspectiva del marxismo ortodoxo, esta política constituye una traición abierta, ya que abandona la perspectiva insurreccional por la destrucción del Estado burgués irlandés y del enclave británico para adoptar un programa de reformas institucionales compatible con los márgenes de la Unión Europea y el capitalismo.
El colapso del trotskismo revisionista se manifiesta con igual gravedad en México. Allí, la casi totalidad de los grupos que se autoperciben trotskistas han capitulado ante el gobierno burgués de MORENA y el proyecto de la "Cuarta Transformación" (4T), actuando como defensores críticos o abiertos de un partido que administra los negocios de la burguesía nativa y aplica los mandatos económicos del imperialismo norteamericano.
Esta asimilación al régimen se vio facilitada por décadas de claudicación ideológica ante el autonomismo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Al subordinar el programa de la revolución obrera a la estrategia pequeño-burguesa del zapatismo —basada en el "cambiar el mundo sin tomar el poder" y el repliegue localista de los caracoles—, las corrientes reformistas mexicanas liquidaron la construcción del partido de vanguardia.
Dejaron libre el camino para que el nacionalismo burgués de MORENA cooptara a las masas y esterilizara el potencial revolucionario del proletariado y el campesinado mexicano.
En el Estado Español, el curso de liquidación programática se repite mediante la adaptación a la nueva socialdemocracia institucional. Corrientes que provienen del tronco trotskista, como Anticapitalistas, rompieron flagrantemente con la independencia de clase al convertirse en fundadores e integrantes de Podemos, y posteriormente dar sustento o cogobernar en las coaliciones del régimen junto al dinástico PSOE y Sumar.
En Argentina, la capitulación del centrismo ante el nacionalismo burgués sigue el mismo patrón de quiebre con la independencia de clase.
Los grupos del FITU (Frente de Izquierda y de Trabajadores - Unidad) que se autoperciben trotskistas, como el PTS-Izquierda Diario de Myriam Bregman, actúan como furgón de cola del peronismo/kirchnerismo, llegando al extremo de presentarse en la casa de la expresidenta de la administración capitalista, Cristina Kirchner, para darle cobertura política y exigir su impunidad ante los tribunales del Estado burgués.
Bajo esta misma lógica de colaboración de clases, la UIT (Izquierda Socialista) llamó a votar abiertamente por el ministro ajustador Sergio Massa en el balotaje, mientras que el Nuevo MAS asiste con total normalidad al Congreso del DSA estadounidense, legitimando al partido imperialista que encabezó el gobierno genocida de Joe Biden.
La degeneración histórica del revisionismo abarca a todas las latitudes.
La política de los dirigentes del PSTU y la LIT no es un rayo en un cielo despejado ni una excepción de Brasil, sino que muestra la dinámica global de los grupos trotskistas del mundo que han roto con el marxismo y el trotskismo, lo que está provocando la paulatina desaparición del trotskismo mundial. Todos los grupos del mundo que rompieron con el trotskismo ortodoxo, o nunca pertenecieron a él, se convierten aceleradamente en grupos reformistas que adoptan el programa de la socialdemocracia.
El grupo de Alan Woods (RMI/TMI) apoyó históricamente a la dictadura militar capitalista del régimen chavista y el PSUV en Venezuela, catalogando falsamente a ese nacionalismo burgués como "socialismo" o "Estado obrero". Esa teorización antimarxista desarmó políticamente a la clase trabajadora venezolana y la subordinó al aparato estatal, mientras la dictadura capitalista perseguía a la vanguardia obrera y hambreaba al pueblo.
Alan Woods se exhibió en fotos abrazado con Chávez del mismo modo que Gonçalves lo hace hoy con Lula.
Los dirigentes del SWP de Inglaterra sostienen el flanco izquierdo del reformismo inglés apoyando a Jeremy Corbyn y a su variante patronal Your Party, mientras se unen al Partido Obrero de Argentina en una coalición internacional variopinta plagada de grupos filo-stalinistas.
Todos estos sectores integran la Flotilla Global Sumud, financiada y avalada por la ONU y un sector del imperialismo europeo, actuando como agentes directos de la política hipócrita del imperialismo "progresista".
El secretario general del sindicato metalurgico Weller Gonçalves dirigido por el PSTU y la LIT se abraza con el presidente capitalista Lula da Silva en la fábrica militar Avibras