09/02/2026
𝗔𝗹𝗰𝗮𝗹𝗱𝗲 𝗱𝗲 𝗖𝗵𝗲𝗰𝗮𝗰𝘂𝗽𝗲 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗿𝘃𝗲𝗻𝗶𝗱𝗼 𝗲𝗻 𝗽𝗿𝗲𝘀𝘂𝗻𝘁𝗼 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗱𝗼 𝗲𝘁í𝗹𝗶𝗰𝗼: 𝘀𝗶𝗹𝗲𝗻𝗰𝗶𝗼 𝗼𝗳𝗶𝗰𝗶𝗮𝗹 𝘆 𝘀𝗲ñ𝗮𝗹𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗲𝗻𝗰𝘂𝗯𝗿𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗣𝗡𝗣 𝗶𝗻𝗱𝗶𝗴𝗻𝗮𝗻 𝗮 𝗹𝗮 𝗽𝗼𝗯𝗹𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗰𝗮𝗻𝗰𝗵𝗶𝗻𝗮
Un hecho que no puede pasar desapercibido ni ser tratado con tibieza ha generado indignación ciudadana en la provincia de Canchis. 𝙀𝙡 𝙖𝙡𝙘𝙖𝙡𝙙𝙚 𝙙𝙚𝙡 𝙙𝙞𝙨𝙩𝙧𝙞𝙩𝙤 𝙙𝙚 𝘾𝙝𝙚𝙘𝙖𝙘𝙪𝙥𝙚, 𝘼𝙗𝙤𝙜. 𝙋𝙚𝙧𝙘𝙮 𝘾𝙪𝙚𝙫𝙖 𝘽𝙤𝙡𝙖ñ𝙤𝙨, fue intervenido el sábado 7 de febrero mientras conducía una camioneta en la ciudad de Sicuani, en lo que testigos y agentes habrían identificado como un 𝗽𝗿𝗲𝘀𝘂𝗻𝘁𝗼 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗱𝗼 𝗱𝗲 𝗲𝗯𝗿𝗶𝗲𝗱𝗮𝗱.
La intervención se produjo aproximadamente a las 11:05 de la mañana, en el jirón Andrés Alencastre, una zona de alto tránsito peatonal. Según reportes preliminares, el vehículo realizaba maniobras peligrosas, poniendo en riesgo a transeúntes, entre ellos niños y adultos mayores. Pese a la gravedad del hecho, la información difundida oficialmente por Serenazgo Sicuani omitió datos esenciales.
La nota institucional no menciona que el intervenido era una autoridad edil en funciones y, de manera llamativa, las fotografías difundidas ocultaron la placa del vehículo. Este tratamiento contrasta con la práctica habitual aplicada a ciudadanos comunes, alimentando la sospecha de un
𝘁𝗿𝗮𝘁𝗼 𝗽𝗿𝗲𝗳𝗲𝗿𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝗹 𝘆 𝗽𝗼𝘀𝗶𝗯𝗹𝗲 𝗯𝗹𝗶𝗻𝗱𝗮𝗷𝗲 𝗽𝗼𝗹í𝘁𝗶𝗰𝗼.
Cabe recordar que conducir en presunto estado de ebriedad no constituye una falta menor, sino un delito de peligro común contemplado en la legislación peruana. En ese contexto, la condición de alcalde y además abogado no solo no atenúa la responsabilidad, sino que debería implicar un mayor compromiso con el respeto a la ley.
La situación genera aún más cuestionamientos debido a que el alcalde habría tenido vínculos previos con la Policía Nacional, lo que para la población explicaría el manejo reservado y la falta de transparencia en el caso. Hasta el momento, no se ha informado públicamente sobre el acta policial, el resultado del dosaje etílico ni las medidas adoptadas por la Comisaría de Rosaspata.
Vecinos de Checacupe y Sicuani exigen que el caso sea esclarecido sin privilegios ni silencios. Para la ciudadanía, ocultar información cuando el implicado es una autoridad no protege a las instituciones, sino que debilita la confianza pública y refuerza la percepción de impunidad.
Creditos: 𝑹𝒆𝒗𝒊𝒔𝒕𝒂 𝑹𝒆𝒃𝒆𝒍𝒅𝒆 𝑲'𝒂𝒏𝒂