04/06/2026
Que una elección no nos divida
Amigos del Partido del Buen Gobierno buenos días:
Les escribo con la tranquilidad de quien no está a favor ni en contra de ningún candidato y no tiene otro interés que ver crecer este proyecto político al que ayudé a dar sus primeros pasos.
He seguido con preocupación las discusiones de los últimos días en casi todos los grupos de WhatsApp del partido. No me preocupan las diferencias de opinión. Pensar distinto es normal. Lo que me preocupa es el tono y la forma. Me preocupa que personas que compartieron reuniones, viajes, actividades y tantas horas de trabajo durante la corta campaña hoy empiecen a verse como rivales.
Quisiera recordar algo que creo que estamos olvidando.
Este partido nació para unir peruanos, no para dividir a sus propios integrantes.
Lo digo con mucho respeto.
Veo tres grupos que tienen preocupaciones distintas, pero todas legítimas.
-Veo compañeros que creen que el partido debe mantenerse firme en sus principios, aunque eso tenga un elevado costo político.
-Veo compañeros que creen que también hay que mirar la realidad del momento, escuchar lo que piensa la gente y actuar en consecuencia.
-Y veo compañeros que sienten que el país atraviesa una situación muy grave y creen que no apoyar a un candidato sería un error mayor.
Yo estoy convencido de que las tres posiciones nacen de una preocupación sincera por el Perú.
Nadie quiere hacerle daño al país.
Pero que alguien asuma una de estas posturas no lo convierte automáticamente en enemigo de otro.
Si algo nos enseñan nuestros principios partidarios es que pensar distinto no debe separarnos. Al contrario. Nuestro estatuto habla de diálogo, respeto, pluralidad y búsqueda de acuerdos. Esas palabras tienen que verse en los hechos y no quedarse solamente en el papel.
Un partido democrático no demuestra su fortaleza cuando todos piensan igual. La demuestra cuando aparecen diferencias importantes y aun así las personas siguen tratándose con respeto.
Por eso creo que hoy no estamos ante una crisis de ideas. Estamos ante una prueba de madurez partidaria.
La pregunta no es a quién le damos la razón, me refiero a los grupos que se han formado.
La preocupación es si seremos capaces de seguir caminando juntos.
Porque después de esta elección, después de esta segunda vuelta y después de toda esta tormenta, Keiko seguirá siendo Keiko, Sánchez seguirá siendo Sánchez, el gobierno que salga elegido gobernará o se equivocará, y el Perú seguirá enfrentando los mismos problemas que todos los peruanos estamos llamados a resolver.
Ninguna elección hará desaparecer de un día para otro la inseguridad, la pobreza, la corrupción, la falta de oportunidades o las grandes divisiones que existen en nuestro país. Incluso es posible que algunos de esos problemas se agraven.
Por eso es tan importante cuidar, los espacios de diálogo y respeto dentro del partido.
Entonces cabe preguntarnos:
¿Seguirá existiendo la confianza entre nosotros?
¿Seguirá existiendo el proyecto que estamos construyendo?
¿Seguirá existiendo el sueño de ofrecer al Perú una alternativa diferente?
No destruyamos en unas semanas lo que tomó años construir.
Las elecciones pasan.
Los gobiernos cambian.
Los principios quedan.
Y los partidos deben permanecer.
Cuando esta tormenta termine tendremos que volver a encontrarnos, volver a trabajar juntos y recordar por qué empezamos este camino junto a Jorge Nieto.
Además, creo que esta discusión está poniendo sobre la mesa una tarea que tarde o temprano todos los partidos deben enfrentar, la de definir su propia identidad política.
Quizás debamos ver este momento de esa manera.
No como una pelea entre quienes apoyan a uno u otro candidato.
Sino como una oportunidad para definir qué valores queremos defender y qué clase de organización política queremos construir para el Perú.
Tal vez estas discusiones o intercambios de opinión a veces agresivos, por incómodos que sean, nos estén ayudando justamente a entender mejor qué significa ser parte del Partido del Buen Gobierno.
Y quisiera terminar con una reflexión sencilla.
Si un partido que nació para unir termina dividido por una segunda vuelta que dura unas semanas, entonces el problema no está afuera.
El problema está adentro del partido.
Y si no somos capaces de escucharnos entre nosotros, ¿cómo vamos a pedirle al Perú que nos escuche?
OQP