20/05/2026
Hay una pregunta que atraviesa generaciones. Una pregunta que resiste al paso del tiempo, al silencio de los archivos cerrados y a la ausencia de respuestas.
Una pregunta que sigue latiendo en cada hogar marcado por la espera
𝗗𝗢́𝗡𝗗𝗘 𝗘𝗦𝗧𝗔́𝗡?
Hace décadas que una silla permanece vacía. Y no es una silla cualquiera. Es el lugar de una hija, de un hermano, de un padre, de una compañera, de un amigo. Es el lugar de alguien que debía volver y nunca volvió.
Los años pasaron. Cambiaron los gobiernos, crecieron los hijos, nacieron los nietos. Las estaciones siguieron su curso. Pero para miles de familias, el tiempo quedó detenido en el instante mismo de la ausencia.
Hay mesas donde todavía se habla de ellos en presente.
Hay madres que murieron esperando una respuesta.
Hay hijos que aprendieron a reconocer el amor a través de fotografías.
Hay nietos que heredaron una búsqueda que nunca eligieron, pero que asumieron con dignidad.
Y cada mayo volvemos a caminar.
Volvemos a llenar las calles con un silencio inmenso, porque hay dolores tan profundos que no necesitan gritar para hacerse escuchar.
Caminamos para recordar que detrás de cada desaparecido hubo una vida, una historia, un proyecto, una familia. Caminamos para que nadie convierta la memoria en una fecha del calendario. Caminamos porque olvidar sería aceptar que la ausencia puede volverse costumbre.
Y no. No nos acostumbramos.
No nos acostumbramos a la silla vacía.
No nos acostumbramos a las preguntas sin respuesta.
No nos acostumbramos a la impunidad.
No nos acostumbramos a la ausencia.
Porque la memoria no pertenece solo a quienes perdieron a un ser querido.
La memoria es una responsabilidad colectiva. Es el compromiso de una sociedad que entiende que la democracia se construye también sobre la verdad y la justicia.
Por eso seguimos marchando.
Por quienes faltan.
Por quienes los buscaron hasta el último día de sus vidas.
Por quienes heredaron esa búsqueda.
Por quienes creen que un país más justo solo es posible cuando conoce toda su verdad.
Y porque mientras exista una sola familia esperando saber qué pasó con su ser querido, la pregunta seguirá viva.
𝗗𝗢́𝗡𝗗𝗘 𝗘𝗦𝗧𝗔́𝗡?
Que el silencio de esta marcha siga siendo la voz de quienes fueron callados.
𝗠𝗘𝗠𝗢𝗥𝗜𝗔 • 𝗩𝗘𝗥𝗗𝗔𝗗 • 𝗝𝗨𝗦𝗧𝗜𝗖𝗜𝗔
Porque la ausencia duele todos los días. Porque el amor no olvida.
Porque la búsqueda continúa.
Porque 𝗡𝗨𝗡𝗖𝗔 𝗠𝗔́𝗦 puede ser solo una consigna: debe ser un compromiso.
Porque la memoria sigue viva.
Porque la verdad sigue siendo necesaria. Porque la justicia sigue siendo una deuda. Porque hay ausencias que nunca dejan de esperarse.
𝗠𝗘𝗠𝗢𝗥𝗜𝗔 • 𝗩𝗘𝗥𝗗𝗔𝗗 • 𝗝𝗨𝗦𝗧𝗜𝗖𝗜𝗔
𝗡𝗨𝗡𝗖𝗔 𝗠𝗔́𝗦