17/08/2026
Enarbolamos nuestras banderas ante la partida física de nuestro querido camarada Horacio Márquez, abnegado, lúcido y consecuente militante del Nuevo Partido Comunista, del Frente Amplio, de la Untmra y de la lucha social en los barrios del norte de Montevideo
Horacio Márquez: una vida de lucha y compromiso proletario
Nacido el 21 de diciembre de 1949 en La Bondiola (Pocitos) y criado en el Buceo, Horacio se vinculó desde muy joven a la UJC en la zona de Villa Dolores. Formó parte de una generación testigo y protagonista de hitos fundamentales del pueblo uruguayo: el 1er. Congreso del Pueblo (1965), la unificación obrera en la CNT (1966) y la fundación del Frente Amplio (1971).
El obrero metalúrgico y la resistencia. A los 14 años ingresó a la industria metalúrgica y a los 18 dio el paso al Partido Comunista. Militante destacado de la Unión Nacional de Trabajadores Metalúrgicos y Ramas Afines (UNTMRA), acompañó a referentes como Rosario Pietraroia. Durante la Huelga General de 1973 contra la dictadura fascista, participó activamente de las ocupaciones fabriles. Como miles de luchadores, sufrió la persecución, la tortura y la cárcel.
Horacio fue un obrero consciente y amante de la organización obrera y sindical. Fue parte de la lucha por la reconquista de la democracia y la organización, como responsable del Zonal E de la UNTMRA, un gran conglomerado de centros de concentración obreros, con fábricas metalúrgicas como Inlasa, Siner, Lansa, Colsa, en toda la barriada obrera de Maroñas; él tenia la categoría de bobinador. Teniendo la UNTMRA durante la dictadura tres zonales, pasando luego a existir cinco zonales a nivel de metalúrgicos. Junto a cuadros como Maria Beatriz Martínez formó parte de la ascendente reestructuración sindical. A instancias de Pietraroia, asumió tareas como funcionario y organizador del sindicato bajo una premisa ética fundamental: percibir el salario de un peón común y volcar su vida entera a la formación y organización de la clase trabajadora.
Horacio fue un comunista resiliente y de convicciones inquebrantables. Tras los complejos años de la década de 1990, los embates neoliberales y las divisiones en el movimiento obrero, Horacio mantuvo en alto sus convicciones. Durante un período volcó su energía al deporte, siendo entrenador de básquetbol y docente de gimnasia y reflexología. Posteriormente se reincorporó de lleno a la militancia activa incorporándose al Nuevo Partido Comunista, integrando su Comité Central y el Consejo de Redacción del periódico Liberarce por más de veinte años. Desde allí se convirtió en un pilar ético y pedagógico para las nuevas generaciones, enseñando economía política orientada a la defensa del salario, la canasta básica, sobre las condiciones de trabajo. Férreo defensor del Programa popular y de sus contenidos democráticos y antiimperialistas propugnó y batalló por un Uruguay industrial, que procesara su materia prima, que acrecentara su producción y que distribuyera mejor. Argumentando y defendiendo la necesidad de una América latina unida y libre.
Horacio fue un frenteamplista comprometido con su tiempo. De la mano del compromiso social por donde le tocó vivir y transitar construía unidad política. Los comités Quijano Quintero de la coordinadora Q en la Unión, el Transformador de la coordinadora O, en los Reyes, o el Comité Gerardo Cuesta de la coordinadora I en barrio Buenos Aires (realojo de Tres Cruces) supieron de su militancia de a pie, humilde, sensible, unitaria y firme. Supo granjearse el respeto de sus compañeros como integrante del plenario y secretariado de la Coordinadora I del Frente Amplio en Piedras Blancas.
Fue un luchador social abnegado. Estos últimos años, a la vez que soportó con inquebrantable entereza y escrupuloso método la dura enfermedad que lo aquejaba, ganando tiempo de vida cada vez, lo invirtió en su militancia social en los barrios del norte de Montevideo, donde vivía con su compañera amada Margarita Da Silveira. Allí fue pilar en el trato con niños y niñas, adolescentes y jóvenes, con padres y madres, familia a quien con su carácter sencillo, modesto pero firme, de hombre de trabajo y maestro, supo ser depositario de la confianza a quienes concurrían por decenas a nuestros campamentos y picnic; haciendo una gran labor social de integración y fraternidad, promoviendo el amor al estudio, al trabajo, a la vida. Conteniendo junto a Magui, muchas veces al que más lo necesitaba. Fue concejal vecinal en varios periodos por esos barrios. La lucha por el realojo de barrio Los Reyes, la plaza de barrio Buenos Aires (Piedras Blancas), el saneamiento y la iluminación, contiene en parte las huellas de sus luchas y esperanzas.
Horacio estará por siempre en nuestra memoria…
para todos nosotros fue un padre, un hermano, un gran amigo… era un lector ávido y productor intelectual incansable, quedan sus consejos escritos, el espíritu de su ejemplo irreductible, deja el legado de un revolucionario firme, educador popular y un referente indispensable de la clase obrera uruguaya y nuestro partido.
Hasta la victoria siempre, camarada Horacio Márquez!
Honor y gloria.
A sus hijas e hijos, a sus nietos y familia, nuestro gran y apretado abrazo en estos duros momentos.
Enarbolamos nuestras banderas ante la partida física de nuestro querido camarada Horacio Márquez, abnegado, lúcido y consecuente militante del Nuevo Partido Comunista, del Frente Amplio, de la Untmra y de la lucha social en los barrios del norte de Montevideo
Horacio Márquez: una vida de lucha y compromiso proletario
Nacido el 21 de diciembre de 1949 en La Mondiola (Pocitos) y criado en el Buceo, Horacio se vinculó desde muy joven a la UJC en la zona de Villa Dolores. Formó parte de una generación testigo y protagonista de hitos fundamentales del pueblo uruguayo: el 1er. Congreso del Pueblo (1965), la unificación obrera en la CNT (1966) y la fundación del Frente Amplio (1971).
El obrero metalúrgico y la resistencia. A los 14 años ingresó a la industria metalúrgica y a los 18 dio el paso al Partido Comunista. Militante destacado de la Unión Nacional de Trabajadores Metalúrgicos y Ramas Afines (UNTMRA), acompañó a referentes como Rosario Pietraroia. Durante la Huelga General de 1973 contra la dictadura fascista, participó activamente de las ocupaciones fabriles. Como miles de luchadores, sufrió la persecución, la tortura y la cárcel.
Horacio fue un obrero consciente y amante de la organización obrera y sindical. Fue parte de la lucha por la reconquista de la democracia y la organización, como responsable del Zonal E de la UNTMRA, un gran conglomerado de centros de concentración obreros, con fábricas metalúrgicas como Inlasa, Siner, Lansa, Colsa, en toda la barriada obrera de Maroñas; él tenia la categoría de bobinador. Teniendo la UNTMRA durante la dictadura tres zonales, pasando luego a existir cinco zonales a nivel de metalúrgicos. Junto a cuadros como Maria Beatriz Martínez formó parte de la ascendente reestructuración sindical. A instancias de Pietraroia, asumió tareas como funcionario y organizador del sindicato bajo una premisa ética fundamental: percibir el salario de un peón común y volcar su vida entera a la formación y organización de la clase trabajadora.
Horacio fue un comunista resiliente y de convicciones inquebrantables. Tras los complejos años de la década de 1990, los embates neoliberales y las divisiones en el movimiento obrero, Horacio mantuvo en alto sus convicciones. Durante un período volcó su energía al deporte, siendo entrenador de básquetbol y docente de gimnasia y reflexología. Posteriormente se reincorporó de lleno a la militancia activa incorporándose al Nuevo Partido Comunista, integrando su Comité Central y el Consejo de Redacción del periódico Liberarce por más de veinte años. Desde allí se convirtió en un pilar ético y pedagógico para las nuevas generaciones, enseñando economía política orientada a la defensa del salario, la canasta básica, sobre las condiciones de trabajo. Férreo defensor del Programa popular y de sus contenidos democráticos y antiimperialistas propugnó y batalló por un Uruguay industrial, que procesara su materia prima, que acrecentara su producción y que distribuyera mejor. Argumentando y defendiendo la necesidad de una América latina unida y libre.
Horacio fue un frenteamplista comprometido con su tiempo. De la mano del compromiso social por donde le tocó vivir y transitar construía unidad política. Los comités Quijano Quintero de la coordinadora Q en la Unión, el Transformador de la coordinadora O, en los Reyes, o el Comité Gerardo Cuesta de la coordinadora I en barrio Buenos Aires (realojo de Tres Cruces) supieron de su militancia de a pie, humilde, sensible, unitaria y firme. Supo granjearse el respeto de sus compañeros como integrante del plenario y secretariado de la Coordinadora I del Frente Amplio en Piedras Blancas.
Fue un luchador social abnegado. Estos últimos años, a la vez que soportó con inquebrantable entereza y escrupuloso método la dura enfermedad que lo aquejaba, ganando tiempo de vida cada vez, lo invirtió en su militancia social en los barrios del norte de Montevideo, donde vivía con su compañera amada Margarita Da Silveira. Allí fue pilar en el trato con niños y niñas, adolescentes y jóvenes, con padres y madres, familia a quien con su carácter sencillo, modesto pero firme, de hombre de trabajo y maestro, supo ser depositario de la confianza a quienes concurrían por decenas a nuestros campamentos y picnic; haciendo una gran labor social de integración y fraternidad, promoviendo el amor al estudio, al trabajo, a la vida. Conteniendo junto a Magui, muchas veces al que más lo necesitaba. Fue concejal vecinal en varios periodos por esos barrios. La lucha por el realojo de barrio Los Reyes, la plaza de barrio Buenos Aires (Piedras Blancas), el saneamiento y la iluminación, contiene en parte las huellas de sus luchas y esperanzas.
Horacio estará por siempre en nuestra memoria…
para todos nosotros fue un padre, un hermano, un gran amigo… era un lector ávido y productor intelectual incansable, quedan sus consejos escritos, el espíritu de su ejemplo irreductible, deja el legado de un revolucionario firme, educador popular y un referente indispensable de la clase obrera uruguaya y nuestro partido.
Hasta la victoria siempre, camarada Horacio Márquez!
Honor y gloria.
A sus hijas e hijos, a sus nietos y familia, nuestro gran y apretado abrazo en estos duros momentos.