20/01/2023
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Se que a veces juegas a imaginar lo distinto que sería todo, si las cosas no hubieran cambiado tanto entre mamá y papá.
Crees que quizá solo les faltó poner un poco más de empeño para hacerlo funcionar... pero no es tan simple.
Para que una relación dure lo que en los cuentos de hadas: "para toda la vida", es necesario que ambas personas quieran hacerlo funcionar.
Ya tendrás tus propias experiencias al respecto y comprobarás que nadie se va de un lugar donde se siente pleno.
Pero ahora quisiera hablarte de algo que con frecuencia noto en quienes hablan del divorcio de sus padres, se expresan desde lo que yo he llamado el Síndrome del Exceso y la Carencia.
Esto quiere decir que señalan, juzgan, critican y repudian con facilidad (exceso) a la persona que toma las decisiones, la que actúa ante la tormenta. Es por su culpa, dicen, que las cosas acabaron.
Olvidando que cuando hay otra parte que no resuelve, evade, incumple promesas (carencia) es difícil sostener un matrimonio.
Aunque queramos concluir con que solo uno de los dos es responsable, no es así.
Lo que sucede es que para los hijos, es más fácil señalar lo que SE NOTA, que hacerlo con todo aquello que pasa inadvertido porque NO SE VE.
Para todos sería más sencillo si no hubiera decisiones que tomar, pero cuando un hogar está en llamas y los hijos dentro de el en peligro, alguien tiene que actuar.
Así que si tienes una madre que actúa y que logró decirle adiós a una vida vacía y sin propósito, donde todos respiraban una angustia que no sabían explicar y lo hizo para dedicarse a construir una vida nueva, donde se sintiera capaz, útil y feliz, quizá no lo sabes, pero tienes una Mamá Medicinal.
Lo que hizo, con el paso de los años, terminó por darte la oportunidad de una vida más amable.
A partir de su valor, tu te liberaste de tener que rescatarla; como les pasa a muchos hijos e hijas, cuando tienen una mamá que se queda atrapada y que les da a ellos la responsabilidad de llenar su vida, aunque no puedan ellos tener una vida propia.
Te liberaste de vivir con miedo, porque para nadie es sencillo aprender a ser valientes, sobre todo si hemos visto a nuestra madre vivir con zozobra.
Te liberaste de copiar patrones insanos, porque como humanos, normalizamos y aprendemos de lo que vivimos, no de lo que nos explican que es la vida.
Te liberaste de vivir atado a su drama. Porque con su decisión, el drama terminó.
Bueno, en esa decisión aparentemente tan caótica, ¡hay todo un mundo de posibilidades! que sin la valentía y el amor de tu madre por ti, costaría mucho más trabajo alcanzar.
Y vaya que es todo un riesgo hacer lo que se tiene que hacer, sobre todo cuando las decisiones no van a ser para nada populares.
Porque aunque quizá no lo hayas pensado, hay algo que todas las mamás deseamos: .. Queremos ser amadas y admiradas por nuestros hijos...
Así que imagina el trabajo que cuesta tomar decisiones que quizá pasen años hasta que los hijos las entiendan (o quizá nunca lo hagan), mientras que todo ese tiempo, es probable que nos detesten por hacerlo.
Pero no es trabajo de los hijos aceptar, validar o autorizar lo que deciden sus padres. Es demasiada responsabilidad.
Eso como hijo o hija, no te toca.
El trabajo de ponerles a salvo en lugares menos tóxicos es nuestro. ¡Al menos alguno de los dos debe hacerlo!
Porque como madres sabemos que hay algo que para nuestros hijos será imposible hacer: SALVARSE POR ELLOS MISMOS, SALVARSE A TIEMPO.
Entonces si bien no actuamos con madurez, tuvimos un serio error de cálculo o simplemente compramos una historia falsa al elegir a su padre, siempre podemos corregir y actuar al menos con valentía, para darles una oportunidad a nuestros hijos de vivir en paz.
Si tu madre decidió que necesitabas un lugar más sereno y amoroso, no fueron ganas de fastidiarte, fue solamente el resultado de entender que ser tu madre, está por sobre todas las cosas. Incluso de aquellas que tu no quieres, pero que necesitas para tener oportunidades mejores.
Y aunque no lo entiendas, habrá muchas situaciones en tu vida en las que todo eso, habrá valido la pena.
Si cuando elijas tener una relación, te alejas de las que te lastiman y eliges las que se basen en respeto, equilibrio y amor. Ella sabrá que lo que hizo, valió la pena.
Si cuando alguien trate de pisotear tu dignidad, tu sabes poner límites y distancia. Ella sabrá que lo que hizo, valió la pena.
Si cuando existan situaciones incómodas a ti te mueve la compasión en lugar del desprecio por los demás. Ella sabrá que lo que hizo, valió la pena.
Si cuando te equivocas eres capaz de ofrecer una disculpa y proponer soluciones. Ella sabrá que lo que hizo, valió la pena.
Esas son las bondades invisibles que enseñamos las madres cuando nos hacemos responsables de velar por el bienestar de nuestros hijos y tomamos la decisión importante de enseñarles a vivir con nuestro ejemplo.
Tu mamá no solo se divorció. Sino que te enseñó que la felicidad es algo que cada quien consigue con sus propios recursos.
Si tienes una madre que te alejó de lugares donde te estresabas, te preocupabas, te entristecías, te incomodabas…
Tienes una madre que te amó más allá de lo que tu pudieras comprenderla y luego perdonarla. Aún así ella lo hizo porque le importas y estaba cuidando de ti.
No perdiste una familia, ganaste una madre más plena y más sana, que va poder velar por ti y por toda tu descendencia.
Ninguna vergüenza, ninguna injusticia, ni ningún dolor caben, cuando somos capaces de resignificar todo lo que nos ha pasado y todo lo que hemos significado para nuestra madre.
Si como hijos e hijas, en lugar de sentirnos defraudados, enojados o ninguneados, entendemos los motivos detrás de la decisión de la persona que nos ha traído a esta vida, muchas cosas bonitas pueden pasar.
❣️
Pósdata
En los últimos días he recibido muchos mensajes de mujeres como tú, que después de leer varios de mis post, me dicen tener más claro que nunca, que es urgente que tomen “esa” decisión, pero que no logran dar el paso, porque sus hijos no quieren que ella “deje” a su padre.
Esta carta la he escrito con el propósito de que te sirva de base para entablar conversación con tus hijos, sobre este tema, podrás ajustar el diálogo de acuerdo a la edad y circunstancia de cada uno de ellos.
Además de que me parece vital que se entienda que una decisión de este tipo, aunque les involucre como parte de la familia, bajo ningún motivo, está en sus manos definirla.
Primero, porque significa una carga por demás pesada, decidir la vida de sus padres.
Si los adultos les confieren tal importancia, los hijos no tienen mas remedio que sentirse responsables de las vidas de sus padres y de las consecuencias de quedarse o de irse... y eso es tremendamente injusto.
No les toca.
Segundo, porque cuando hay hijos que cuidan emocionalmente de su madre, hijos que se preocupan por su madre, hijos que se hacen cargo de las grandes decisiones de su madre, son hijos que están descolocados de su sitio de hijos y ese desorden de amor, es muy nocivo para todo el sistema.
Y ni que decir del Estrés que esto provoca en sus vidas.
Mamás que me leen hasta aquí:
Como hijas, venimos a ser amadas incondicionalmente.
Pero como madres, venimos no solo a amar, sino a proteger por sobre todas las cosas.
Y eso no pude provocarnos más que tranquilidad. Porque estar a cargo, es un privilegio y un honor.
No importa que se entienda o no.
Hagamos lo que nos toca.
❣️
Cynthia García-Galindo
SoyPlanC.com