20/07/2021
HADA VAGAMUNDA
En una pequeña isla, en un nuevo-viejo mundo, en medio de la tierra, Hada inició un nuevo viaje en compañía de Árbol, quien estaba dotado de magia al poder viajar sin perder sus raíces.
Hada se sorprendió al llegar a este nuevo-viejo mundo al percibir que en un lugar tan pequeño y rocoso caminaban tantos colores, sabores, formas…
Hada se sentía cansada al llegar a este nuevo-viejo mundo, porque de su mundo habían trascendido dos seres (como antes lo habían hecho otros) que le habían dado luminosidad a su esencia; entonces comprendió que antes de seguir explorando, debía iniciar un viaje en su interior.
Para Hada era muy difícil quedarse quieta, pero su cuerpo no se movía igual que antes, sin embargo, su inquieta mente viajaba constantemente a lugares antes conocidos y a otros desconocidos, dificultando ese trasegar interior.
De repente, una mancha empezó a divagar por cada uno de los mundos, obligando a todos los seres a cambiar sus hábitos, algunos redujeron su movimiento, se quedaron en un lugar por un tiempo; otros pudieron caminar tranquilos por espacios que habían sido habitados por sus antepasados, los cuales encontraron totalmente transformados; a otros seres la mancha los llevó a universos desconocidos.
Algunos que fueron tocados por esta mancha viajaron como Hada hacia su interior, encontrando un movimiento esencial para continuar habitando su mundo, otros fueron tocados y no se movieron porque su ser y espíritu eran muy pesados.
Hada, por su parte, logró silenciar su mente y tranquilamente vagó por su interior en el pequeño nuevo-mundo en medio de la tierra, conectando con seres que venían de otros mundos; cuando lo intuyó necesario, conectó con una dadora de vida y con quien la recibía, iluminando recíprocamente su camino. En este divagar Hada descubrió nuevos paisajes, aprendió nuevas lenguas y oficios…vivió.
En uno de esos recorridos, Hada y Árbol encontraron dos seres, al principio no se reconocieron porque eran tan diferentes, sin embargo, la mancha hizo que por un tiempo se acercaran, convivieran…y fue así, como la luz de sus vidas pasadas llegó a ellos, en ésta su última vida.
La luz que se había vuelto más fuerte en Hada, le permitió reconocer el poder de su fuerza interior para declarar sus deseos, el poder de su naturaleza para cambiar situaciones, sintió que su caminar por diferentes rumbos estaría guiado por esos aprendizajes adquiridos y compartidos, comprendió que su soplo generaría cambios en cada espacio recorrido y en cada ser que lo recibiera.
Con el poder y la luz de su intuición se sintió, en fin, segura para continuar su viaje por otros mundos, conectando con otros seres para, entre todos, fluir en armonía, seguridad, apoyo, libertad…Amor.