28/08/2026
𝐏𝐋𝐀𝐍 𝐃𝐄 𝐒𝐀𝐋𝐕𝐀𝐓𝐀𝐉𝐄 𝐀 𝐄𝐍𝐃𝐄𝐔𝐃𝐀𝐃𝐎𝐒
Frente a una crisis de endeudamiento que golpea cada vez a más familias trabajadoras, 𝐡𝐚𝐜𝐞 𝐟𝐚𝐥𝐭𝐚 𝐡𝐚𝐜𝐞𝐫 𝐞𝐱𝐚𝐜𝐭𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐥𝐨 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐫𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐫𝐨𝐩𝐨𝐧𝐞 𝐌𝐢𝐥𝐞𝐢: un salvataje para quienes deben y no para los bancos, financieras y grandes capitales.
El endeudamiento de las familias no puede seguir tratándose como un problema individual. Cuando los salarios y las jubilaciones pierden frente al costo de vida, millones recurren a tarjetas, préstamos, billeteras virtuales y financieras para poder pagar alimentos, alquiler, servicios y necesidades básicas. Por eso proponemos un Plan de Salvataje a Endeudados, que ponga en primer lugar a las familias y haga recaer el costo de la emergencia sobre el sistema financiero.
𝟏. 𝐄𝐦𝐞𝐫𝐠𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐡𝐨𝐠𝐚𝐫𝐞𝐬 𝐞𝐧𝐝𝐞𝐮𝐝𝐚𝐝𝐨𝐬
Declarar la Emergencia Financiera de los hogares endeudados y suspender por 5 años las ejecuciones, embargos y descuentos compulsivos sobre salarios, jubilaciones y otros ingresos de los trabajadores.
Suspender la incorporación de las personas alcanzadas por la Emergencia Financiera a los registros de morosidad crediticia, evitando que la deuda se convierta en una condena que les impida acceder a una vivienda, alquilar, obtener servicios o reconstruir su situación económica.
Todo con un objetivo inmediato: que ninguna familia pierda parte de su salario o jubilación para pagar una deuda que contrajo para poder sobrevivir.
𝟐. 𝐂𝐨𝐧𝐝𝐨𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐝𝐞𝐮𝐝𝐚𝐬 𝐬𝐞𝐠𝐮́𝐧 𝐥𝐚 𝐬𝐢𝐭𝐮𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐜𝐚𝐝𝐚 𝐟𝐚𝐦𝐢𝐥𝐢𝐚
Establecer un régimen de condonación total o parcial de las deudas, con una segmentación que priorice a quienes se encuentran en una situación económica más vulnerable.
La condonación deberá contemplar especialmente el nivel de ingresos del hogar, el monto total adeudado, la relación entre deuda e ingresos, la cantidad de integrantes de la familia y si la deuda fue contraída para cubrir necesidades básicas. Todo vía mediciones de ATE-INDEC.
Para hogares de menores ingresos y con mayor nivel de endeudamiento: condonación total del capital adeudado. Mientras que, para otros sectores, se pueden establecer quitas progresivas y condiciones de refinanciación.
Para las deudas que no sean condonadas, el Estado deberá establecer una moratoria general por 5 años, acompañada de un régimen de refinanciación accesible.
La deuda deberá recalcularse tomando como base exclusivamente el capital efectivamente recibido, eliminando intereses punitorios, comisiones, cargos y todo mecanismo que haya convertido una deuda inicial en una suma impagable.
Que la tasa de refinanciación no supere la evolución promedio de los salarios durante el período correspondiente. Para que la deuda no crezca a un ritmo superior a la capacidad real de pago de las familias.
Hay que terminar con el negocio de los intereses de usura, mediante el cual bancos, financieras y billeteras convierten una necesidad económica en una fuente permanente de ganancias.
𝟑. 𝐄𝐥 𝐄𝐬𝐭𝐚𝐝𝐨 𝐝𝐞𝐛𝐞 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐫𝐯𝐞𝐧𝐢𝐫 𝐲 𝐠𝐚𝐫𝐚𝐧𝐭𝐢𝐳𝐚𝐫 𝐮𝐧𝐚 𝐬𝐨𝐥𝐮𝐜𝐢𝐨́𝐧
El Estado deberá asumir la coordinación y garantía del proceso de reestructuración del endeudamiento familiar, evitando que cada persona tenga que negociar individualmente con bancos, financieras o plataformas de crédito en situaciones desfavorables.
La prioridad será garantizar que ninguna refinanciación comprometa una proporción abusiva de los ingresos familiares. Primero comer, alquilar, vivir y llegar a fin de mes; después pagar las deudas.
𝟒. 𝐂𝐨𝐦𝐢𝐬𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐒𝐞𝐠𝐮𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨
Crear una Comisión de Seguimiento del Plan de Salvataje, con participación de familiares y trabajadores endeudados, profesionales, especialistas en la materia y representantes de las fuerzas políticas que acuerden con esta orientación.
Esta comisión deberá auditar el cumplimiento del programa, controlar a las entidades financieras, recibir denuncias y reclamos, verificar que no se cobren intereses o cargos prohibidos y garantizar la transparencia de todo el proceso.
Una política destinada a resolver el endeudamiento de millones no puede quedar en manos de los mismos bancos y financieras que se beneficiaron con él.
𝟓. 𝐃𝐞𝐫𝐨𝐠𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐋𝐞𝐲 𝐝𝐞 𝐄𝐧𝐭𝐢𝐝𝐚𝐝𝐞𝐬 𝐅𝐢𝐧𝐚𝐧𝐜𝐢𝐞𝐫𝐚𝐬 𝐲 𝐭𝐫𝐚𝐧𝐬𝐟𝐨𝐫𝐦𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐬𝐢𝐬𝐭𝐞𝐦𝐚 𝐟𝐢𝐧𝐚𝐧𝐜𝐢𝐞𝐫𝐨
Es necesario terminar con el marco legal que permite que el sistema financiero funcione principalmente al servicio de la especulación y la rentabilidad privada.
Por eso proponemos la 𝐝𝐞𝐫𝐨𝐠𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐚𝐜𝐭𝐮𝐚𝐥 𝐋𝐞𝐲 𝐝𝐞 𝐄𝐧𝐭𝐢𝐝𝐚𝐝𝐞𝐬 𝐅𝐢𝐧𝐚𝐧𝐜𝐢𝐞𝐫𝐚𝐬, sancionada durante la última dictadura militar, y su reemplazo por una legislación que conciba al sistema financiero como un servicio público orientado a las necesidades sociales y productivas. Derogar además toda la legislación que bajo el gobierno actual desreguló la aplicación de intereses, punitarios y otras medidas de orden usurario.
En ese camino, proponemos avanzar hacia la 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐭𝐢𝐳𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐬𝐢𝐬𝐭𝐞𝐦𝐚 𝐛𝐚𝐧𝐜𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐲 𝐟𝐢𝐧𝐚𝐧𝐜𝐢𝐞𝐫𝐨, incluyendo bancos, financieras y el circuito de crédito que hoy manejan las grandes plataformas y billeteras virtuales, bajo control democrático de trabajadores y usuarios.
El crédito debe dejar de ser un mecanismo de usura y convertirse en una herramienta para acceder a la vivienda, producir, estudiar, consumir bienes esenciales y desarrollar la economía contemplando de forma central el interés social de los trabajadores y sectores populares.
𝟔. 𝐒𝐚𝐥𝐚𝐫𝐢𝐨𝐬 𝐲 𝐣𝐮𝐛𝐢𝐥𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬
Ningún plan contra el endeudamiento va a ser suficiente si los ingresos continúan perdiendo frente al costo de vida. Por eso, el Plan de Salvataje tiene que estar combinado con un aumento inmediato de salarios y jubilaciones, mecanismos de actualización que garanticen que los ingresos no vuelvan a quedar por debajo de la inflación y medidas que permitan recuperar el poder adquisitivo perdido. El piso del salario y las jubilaciones tendrá como base el costo de la canasta familiar (o previsional) tanto en el ámbito público como privado. El financiamiento estatal de dicha medida tendrá como fuente un impuesto especial a las grandes fortunas corporativas.
La solución no puede ser que las familias se endeuden nuevamente dentro de meses venideros para pagar las mismas necesidades básicas. La prioridad debe ser garantizar que trabajadores y jubilados puedan vivir de sus ingresos y llegar a fin de mes. Y para financiar una salida de emergencia de esta magnitud, 𝐞𝐥 𝐜𝐨𝐬𝐭𝐨 𝐝𝐞𝐛𝐞 𝐫𝐞𝐜𝐚𝐞𝐫 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐧𝐞𝐬 𝐡𝐢𝐜𝐢𝐞𝐫𝐨𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐞𝐧𝐝𝐞𝐮𝐝𝐚𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐲 𝐥𝐚 𝐞𝐬𝐩𝐞𝐜𝐮𝐥𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐮𝐧 𝐧𝐞𝐠𝐨𝐜𝐢𝐨: 𝐥𝐨𝐬 𝐠𝐫𝐚𝐧𝐝𝐞𝐬 𝐛𝐚𝐧𝐜𝐨𝐬, 𝐟𝐢𝐧𝐚𝐧𝐜𝐢𝐞𝐫𝐚𝐬 𝐲 𝐜𝐚𝐩𝐢𝐭𝐚𝐥𝐞𝐬 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐞𝐧𝐭𝐫𝐚𝐝𝐨𝐬.