29/05/2021
ABAJO EL PACTO DEL RECTORADO Y LA GESTIÓN DE SOCIALES CONTRA SUS ESTUDIANTES, DOCENTES Y NO DOCENTES
Declaración de docentes, estudiantes y graduados del Partido Obrero (Tendencia)
El acuerdo votado recientemente en el Consejo Directivo -luego de varias sesiones suspendidas por falta de quórum- que estableció la fecha de convocatoria a las elecciones de los claustros de profesores y graduados no ha cerrado, ni de lejos, la enorme crisis que afecta a Sociales. La alicaída gestión de Mera llega a este pacto con sus “progenitores” del Rectorado en la expectativa de que un cierre abrupto del padrón de profesores le permita una victoria a su bloque político -ahora encabezado por Ana Arias-, lo que está por verse. El compromiso convalida todas las maniobras del Rectorado contra los docentes de la facultad, que incluyen la digitación de los concursos docentes (con jurados afines, cajoneos, entre otros), designaciones a dedo de personas de su espacio político y hasta despidos encubiertos. Esto se ha exacerbado recientemente con la ampliación y el “volcado” de padrones de profesores del CBC (donde los atropellos son cotidianos) y la supuesta “pérdida” de la documentación de 7 concursos no afines ya sustanciados. Pocas veces se ha visto una manipulación tan grosera y escandalosa. El Rectorado y los radicales de Sociales han promovido el desfinanciamiento de los precarios fondos de la Facultad, y han llevado hasta el final un manejo discrecional a partir del control de la Secretarías de Hacienda y Académica, concedidas oportunamente por Mera y sus aliados.
Las elecciones “en cuotas” que propone este acuerdo amañado evidencia cómo la mayoría de estudiantes y docentes somos apartados de nuestros derechos políticos al tener que pronunciarnos cuando el resultado del claustro minoritario de profesores ya condicionó toda la elección. Esta maniobra pisotea las elecciones de Directores y Juntas de Carrera, disolviendo el peso de estudiantes, docentes y graduados en las mismas, dándole un golpe a una de las conquistas históricas de la Facultad. La experiencia con las gestiones Caletti-Postolski y luego Mera, que implicaron mayores o menores grados de acuerdo con el Rectorado, muestra que esta capa que arribó a la conducción de la Facultad es una correa de transmisión del régimen de precarización a los docentes, precariedad edilicia, impulso a los posgrados y de ataque a las carreras; con ella se ha producido y reproducido, justamente, la actual crisis de Sociales.
Docentes, estudiantes y no docentes han debido enfrentar las condiciones de la pandemia y la virtualidad sin el menor respaldo de las autoridades, que se “ahorraban” enormes sumas de dinero en gastos fijos. La asfixia presupuestaria durante los últimos años, ha conducido en Sociales a un creciente deterioro de las condiciones de estudio y de
enseñanza. La exigua oferta de comisiones y horarios implica un ahogo del conjunto de nuestras Carreras. La virtualidad ha sido costeada por el esfuerzo de los docentes y de los estudiantes, cuya continuidad en la cursada dependió de si contaban o no con internet y un dispositivo en sus hogares. La Facultad no ha invertido ningún recurso para facilitar el desarrollo del dictado virtual como lo prueba que, a diferencia de otras, en Sociales se cursa por zooms de 40 minutos. Incluso algo tan elemental como la entrega de títulos a los graduados se encuentra frenada desde hace un año y medio. La grave situación de los docentes ad-honorem, que trabajan sin salario ni obra social en medio de la pandemia, y los permanentes intentos de las autoridades de avanzar contra los derechos de los no docentes son otra expresión de la situación calamitosa que atraviesan los trabajadores de la Facultad.
Una debacle con recorrido
La actual crisis de Sociales es el resultado de un largo derrotero, que involucra al conjunto de las gestiones precedentes. El fracaso de la gestión de Postolski abrió paso a una alianza entre un sector de esa gestión y los radicales del Rectorado que tuvo como resultado la elección de Carolina Mera, ahora presentada como una ´víctima´ de los radicales y de la UES, es decir, de los mismos que la hicieron Decana. Actualmente el Consejo Directivo se encuentra “8 a 8”, la gestión partida (decana y vicedecana en bloques distintos) y diversas lealtades y alianzas que se van intercambiando. Hay todo un sector del peronismo que reviste en las filas del bloque del Rectorado, entre ellos la UES, la agrupación estudiantil socia de Franja Morada en la dirección de la FUBA. Este grupo de funcionarios, que ya ha probado todas las combinaciones posibles de alianzas y rupturas entre ellos han hundido a la Facultad en la expectativa de repartirse alguna de las migajas de presupuesto que el FMI le concede a la Universidad.
Pero este derrumbe tiene una dimensión todavía mayor que tiene que ser considerada. La pandemia puso de manifiesto la vacuidad de la orientación política y académica que estas camarillas le imponen a Sociales. La Facultad se ha volcado con el kirchnerismo y antes con la centroizquierda frepasista a la reivindicación y puesta en funcionamiento de las llamadas “políticas públicas”, una carcasa que apenas logra disimular un escenario de acaparamiento de vacunas, bloqueos comerciales y guerras. El gobierno de Alberto Fernández cuenta con un récord de funcionarios de la Facultad en diversos ministerios, hecho que convive con niveles de miseria que estallaron hasta límites inimaginados. La Facultad de Sociales es concebida por sus autoridades como una usina de construcción del Estado, justo en el momento en que ese Estado manifiesta su contenido histórico preciso, como herramienta de una clase capitalista cuya autopreservación está provocando una crisis humanitaria, al condenar a las masas a la “nueva normalidad” del
virus, los contagios y las muertes. Un abordaje de la presente crisis en su dimensión histórico-social, por el contrario, plantea la necesidad de una ciencia social crítica que denuncie la brutal incompatibilidad entre la salud y la vida de la población, de un lado, y la organización social vigente, determinada por las necesidades del capital, del otro. Finalmente, todas las cuestiones de género, identidad, medioambientales y la propia consideración de la vida social se van por el agujero cuando el sostenimiento de la ganancia capitalista desmantela cualquier planificación de envergadura para combatir a la pandemia.
Impulsemos un reagrupamiento independiente por los reclamos de Sociales
Los ataques del Rectorado buscan aprovecharse del cuadro de virtualización de la Facultad, en la expectativa de que esto dificulte una respuesta de lucha. Pero la tradición combativa y contestataria no ha sido eliminada y puede tomar forma nuevamente, sobre la base de una deliberación colectiva que incluya a buena parte de sus docentes, estudiantes y no docentes. Es un proceso de estas características lo que buscó contener el pacto enhebrado por la gestión de Mera con el Rectorado para dirimir esta crisis a través de las elecciones del claustro de profesores. De este balance, surge la necesidad de oponerle al Rectorado y a la gestión de Sociales una alternativa independiente, construida mediante asambleas que impulsen la movilización y la lucha por nuestros reclamos.
En primer lugar, repudiamos todas las manipulaciones del padrón de la facultad y exigimos una nueva convocatoria a Consejo Directivo, de carácter público y con voz para docentes, no docentes y estudiantiles. Reclamamos la apertura del padrón para todos los docentes, bajo el control de docentes, no docentes y estudiantes. Exigimos elecciones simultáneas y democráticas, contemplando la situación epidemiológica. Esta pelea tiene que ir acompañada de un programa de rescate a las condiciones laborales de los trabajadores de la Facultad, por un aumento inmediato que lleve el cargo testigo a la media canasta familiar, la aplicación del convenio colectivo y el salario para los ad honorem. La exigua oferta horaria tiene que ser superada con la apertura de nuevas comisiones y los nombramientos docentes necesarios para ello. La pelea por un aumento del presupuesto, becas y de conectividad para los estudiantes puede asociarse a una lucha educativa más general, que hoy es encabezada por el sector primario y medio, por la no presencialidad en pandemia y sin vacunas. Las reformas en danza de los planes de estudio en las carreras tienen que desarrollarse sobre la base de un debate democrático y de la conquista de los recursos asociados a una evolución de los mismos. El vaciamiento y la privatización promovida por los lineamientos de los gobiernos y los organismos de créditos tiene como blanco principal el ´exceso´ de aprendizaje en el ciclo gratuito de
grado.
Frente a la enorme crisis de gobierno, es decir de poder, que se desarrolla en Sociales la salida de la ´democratización´ tiene que asociarse un contenido social determinado, no es simplemente un cálculo algebraico. Las bases para un nuevo régimen universitario deberán partir de la movilización y la conquista de todos estos reclamos, en estrecho vínculo con las luchas populares que se desarrollan en Argentina y en todos los países. Buena parte de la izquierda, convocada naturalmente a impulsar un reagrupamiento de estas características camina, sin embargo, por otro sendero político, como lo prueban sus “quórums” al poder de turno y su defensa oprobiosa de la presencialidad educativa, calificando a la virtualidad de “forzosa”. Para superar este impasse es necesaria una vigorosa acción de denuncia y lucha contra los presentes atropellos. En Sociales se desarrolla una crisis mayúscula, que sólo puede ser resuelta mediante la intervención y movilización activa de los que trabajan y estudian en ella.