03/07/2024
𝔼𝕃 𝕄𝕌𝕊𝔼𝕆 𝕐 𝕊𝕌 𝔸ℝℂℍ𝕀𝕍𝕆 𝔻𝕆ℂ𝕌𝕄𝔼ℕ𝕋𝔸𝕃
𝐔𝐍𝐀 𝐅𝐎𝐓𝐎..., 𝐔𝐍𝐀 𝐇𝐈𝐒𝐓𝐎𝐑𝐈𝐀...
El prócer boquense 𝕵𝖚𝖆𝖓 𝖉𝖊 𝕯𝖎𝖔𝖘 𝕱𝖎𝖑𝖎𝖇𝖊𝖗𝖙𝖔, en su mocedad, en una imagen inédita, c. 1907.
Trabajando a partir de ese año como estibador, 𝐅𝐢𝐥𝐢𝐛𝐞𝐫𝐭𝐨 protagoniza un suceso verdaderamente providencial, que, años más tarde, recuerda en el libro de Lesly Dinah:
"Mediante la huelga de 1907 conseguimos las tan anheladas ocho horas de trabajo.
Fue una lucha de sangre, impulsada por las pagas bajas y las largas jornadas de trabajo que nos dejaba extenuados y no nos permitía cubrir las mínimas necesidades. Éramos duros ante el peligro. Los años de miseria nos unían para conseguir mejoras o afrontar lo que viniera, incluso la muerte.
Fue el epílogo de tantas otras huelgas sin fruto y que se habían llevado tantas víctimas.
Yo mismo me salvé milagrosamente de quedar como mártir en esta última.
Formábamos piquetes para impedir que los rompe-huelgas entraran al trabajo destruyendo así nuestras esperanzas. En estos encuentros se suscitaban verdaderas batallas campales, resultando heridos al finalizar el paro más de treinta "carneros", sin contar las bajas en nuestras filas, debido a las cargas que contra nosotros efectuaba la policía.
En uno de estos ataques corría yo por la calle Hernandarias cuando un grupo perteneciente a la patronal me cortó el paso. Uno de ellos, que llevaba un cuchillo formando una sola pieza con su mano, se acercó con una terrible determinación en la mirada. Se le escapaba de los ojos el ansia de herir, de mutilar, de matar.
Los otros que me sujetaban, no había salida posible. Pero un grito cambió la realidad de las cosas, un grito increíblemente salvador; era Avalos, un amigo de mi padre que se encontraba con ellos.
- "𝐍𝐨 𝐥𝐨 𝐦𝐚𝐭𝐞𝐧... 𝐞𝐬 𝐞𝐥 𝐡𝐢𝐣𝐨 𝐝𝐞 𝐮𝐧 𝐚𝐦𝐢𝐠𝐨".
Milagrosas palabras, afortunadas palabras que hicieron bajar el cuchillo y aflojar las manos que me aprisionaban...
𝐎𝐭𝐫𝐚 𝐬𝐞𝐫í𝐚 𝐥𝐚 𝐯í𝐜𝐭𝐢𝐦𝐚; 𝐲𝐨 𝐦𝐞 𝐡𝐚𝐛í𝐚 𝐬𝐚𝐥𝐯𝐚𝐝𝐨..."