19/02/2026
Editorial completa de Jonathan Tolisano 💪🇦🇷💯
Reforma laboral, suficiente?
Hace meses funcionarios y dirigentes del gobierno nos venden que con la reforma laboral el problema del desempleo y de los trabajos no registrados, está solucionado.
Ahora, alcanza una reforma laboral? La ley de contrato de trabajo, es el problema de fondo por la cual no se genera empleo registrado hace 10 años?
Me animaría a decir que es un conjunto de fallas del sistema y dentro de ese sistema, una parte del él es la legislación laboral.
El sistema tiene varios engranajes, entre ellos puedo nombrar la economía en términos grales (inversión, desarrollo, infraestructura, menos Estado rentista en términos de impuestos, tasas y contribuciones y mas Estado garantista en términos de seguridad jurídica), también las leyes laborales, la justicia y el sindicalismo corrupto, entre otros.
La ley hay que modernizarla. Hay que darle previsibilidad al sistema, bajar la litigiosidad, simplificar normas, generar condiciones más claras para contratar. Eso es necesario. Pero creer que con eso se resuelve la falta de empleo es mirar apenas una pieza de un engranaje que está completamente oxidado.
El problema es estructural.
Argentina no genera empleo porque no genera inversión, no genera inversión porque no genera confianza y no genera confianza porque no ofrece seguridad jurídica.
Hoy quien quiere invertir en Argentina sabe que el Estado no aparece primero para garantizar reglas claras. Aparece primero para cobrar. Más impuestos nacionales y provinciales, más contribuciones municipales. Un Estado fuerte para recaudar, pero débil para garantizar estabilidad.
Ese modelo desalienta el riesgo, castiga al que produce y empuja a muchos a no invertir o directamente a irse.
Pero además hay algo que casi no se discute: la infraestructura. Hace cien años, Argentina era uno de los países con mayor desarrollo ferroviario del mundo. Los trenes conectaban el interior productivo con los puertos. Las economías regionales crecían. Existían pueblos y ciudades que hoy ya no existen.
Hoy somos un país exportador, productor de alimentos, energía y conocimiento… pero sin una red ferroviaria acorde a nuestro potencial. Sin logística competitiva. Sin planificación estratégica.
¿Cómo pretendemos desarrollo sin transporte?
¿Cómo pretendemos empleo sin inversión?
¿Cómo pretendemos inversión sin seguridad jurídica?
Y si vamos a hablar en serio de reforma laboral, también tenemos que animarnos a discutir algo que durante años fue intocable: el modelo sindical argentino.
Porque mientras debatimos modernización, millones de trabajadores tienen descuentos obligatorios en sus recibos de sueldo. Aportes sindicales. Contribuciones solidarias. Retenciones automáticas, estén afiliados o no.
El trabajador produce, el trabajador cobra y una parte de su salario va a estructuras que muchas veces no elige libremente.
Estamos hablando de recursos millonarios administrados con escasa transparencia, con dirigencias que en muchos casos llevan décadas en el poder, sin renovación real.
¿Eso es defender al trabajador? ¿O es sostener un sistema corporativo que se volvió parte del problema?
Un sistema laboral moderno no puede sostener privilegios eternos, no puede basarse en rigideces que encarecen el empleo, no puede tener intermediarios intocables mientras el empleo formal cae y la informalidad crece.
Porque cuando combinamos presión impositiva asfixiante, sindicalismo cerrado y corrupto, falta de infraestructura y ausencia de estabilidad macroeconómica, el resultado es siempre el mismo: menos inversión y menos trabajo.
Por eso digo: la reforma laboral puede ser necesaria. Pero no es ni siquiera el 20% del problema.
El problema es un modelo económico que no promueve inversión, que no apuesta fuerte a la infraestructura estratégica como los ferrocarriles, que no garantiza seguridad jurídica y que ha naturalizado estructuras corporativas que viven del sistema sin generar empleo.
Argentina no necesita parches, Necesita bases.
Necesita menos Estado rentista y más Estado garante.
Menos presión distorsiva y más reglas claras.
Menos privilegios estructurales y más competencia real.
Porque el empleo no se decreta, el empleo se genera cuando hay confianza.
Y sin confianza no hay inversión.
Sin inversión no hay desarrollo.
Y sin desarrollo no hay trabajo.
Jonathan Tolisano.