13/11/2024
ANÁLISIS POLÍTICO
El tema central de la semana que terminó ha sido el triunfo contundente de Donald Trump en las elecciones presidenciales de los EEUU, dando por tierra con casi todos los pronósticos de encuestadores, analistas políticos, periodistas, personalidades de la “cultura” y tantos otros, todos ellos auto percibidos como entendidos en el tema y poseedores de una alta sensibilidad social, los que pronosticaban un triunfo de la candidata demócrata o a lo sumo un final reñido. A los que no le alcanzaban los improperios refinados para calificar al candidato republicano.
Todas estas personalidades, ante la magnitud del resultado adverso, ahora tratan de explicar los motivos que han llevado al electorado a equivocarse con su voto, dado que de acuerdo con su criterio el pueblo tiene razón cuando los vota a ellos pero no cuando lo hace por otras alternativas, evidenciando una particular manera de entender la democracia.
Sería mejor que realicen una autocrítica profunda comenzando por reconocer su desconexión con el ciudadano de a pie, cuyos problemas no son los que plantea el arcaico discurso progre-izquierdista, de supuesta corrección política y cuya implementación tuvo como resultado un evidente retroceso de su calidad de vida. Por supuesto, no la de ellos, elite iluminada y merecedora de privilegios significativos por su carácter de vanguardia que ha visto la luz antes que el resto y que los guía hacia ella.
El caso es que, como siempre, la realidad les pasó por encima.
Algo que llama poderosamente la atención es la uniformidad en el discurso de ésta auto percibida vanguardia, siendo muy significativa la ausencia de voces disonantes, será que aquellos que disienten con él tienen impedido el acceso a dicha vanguardia.
Una aclaración pertinente: lo arriba expresado no quiere decir que se esté de acuerdo con el discurso y los modos del candidato ganador, será tema en otra oportunidad.
Buenos Aires, 09 de noviembre de 2024.
Lic. Carlos Vicente Ruá
Presidente EQUIPAZO