03/06/2019
Desde Construir IDAES en la conducción del Centro de Estudiantes IDAES convocamos a marchar una vez más gritando y
Vivas, libres y desendeudadas nos queremos
Compartimos y suscribimos a las palabras del colectivo Ni una menos
CONTRA LA ASFIXIA ECONÓMICA Y LA VIOLENCIA MACHISTA, VOLVEMOS A LA CALLE.
En el momento de mayor precarización de nuestras vidas, por quinta vez, volvemos a gritar Ni Una Menos.
Porque todos los días vemos cómo la violencia económica hace implosión en las casas y en los barrios, sobre nuestros cuerpos. Se repite que aún en esta crisis no hay estallido. ¿Quién hace ese diagnóstico? No es así: la asfixia estalla como violencia machista, estalla la crueldad contra las niñas obligadas a gestar, en los femicidios, en los lesbicidios, los travesticidios, estalla como ajuste y fragilización de nuestros vínculos, estalla como enfermedad en cuerpos agotados, estalla en la indigencia y en los desalojos, estalla en la violencia correctiva contra cuerpos trans.
Nuestro diagnóstico feminista de la crisis no puede despreciar estas formas de la violencia. Porque es la crisis también la que no nos deja decir No, cuando queremos decir No, y condiciona todas nuestras decisiones vitales.
Las redes feministas son las que están haciéndose cargo de estos cuerpos y territorios implosionados. Nosotras sí contamos muertes, a diario. Estos cuerpos nos importan. Ni una menos.
La inflación constante nos obliga a endeudarnos para sobrevivir, para comprar comida y medicamentos. Al hambre se responde con más ofertas de endeudamiento, la especulación financiera se alimenta de nuestra desesperación y los mismos caballeros que acumulan en los mercados se jactan de su pacto patriarcal que entrega como dádiva una lista de 60 alimentos básicos. La
violencia machista se consagra con un pacto de caballeros que nos quiere obedientes y sumisas, cada día más empobrecidas y violentadas.
En esta crisis, se imponen los sectores fundamentalistas que disciplinan con crueldad. Las iglesias organizan su economía de la obediencia, avanzando en el sometimiento de nuestras libertades con su sistema de culpa y castigo. Se proponen como refugio de la intemperie neoliberal pero sólo ofrecen cárcel a nuestro deseo y nos quieren imponer la maternidad obligatoria. El 3 de junio volvemos a las calles, ahí donde ya experimentamos la potencia de estar juntes
transformando nuestros cuerpos ahora mismo, a la vez que inventamos formas de vida feministas a la altura de nuestro deseo de cambiarlo todo.
Vivas, libres y desendeudadas nos queremos. Ni Una Menos