10/11/2011
Para nosotros los peronistas, de acuerdo con nuestra escala de valores, primero está el país, luego el Partido y finalmente los hombres. Es en ese concepto justicialista que debemos proceder si pretendemos estar en la verdad y en lo justo. Durante casi nueve años, las fuerzas reaccionarias que usurparon el poder, han sometido al Pueblo Argentino al más estéril de los sacrificios, con la malsana intención de someterlo y entregar el país a los más obscuros intereses internos y foráneos. El fracaso con que han jalonado su triste camino de usurpación y violencia, les ha demostrado su error y las consecuencias de sus desatinos gubernamentales los llevarán paulatinamente al desastre. Con esta experiencia los peronistas no podemos equivocarnos, pretendiendo considerar a nuestro partido como un fin y no como un medio.
El Partido Político es sólo un medio mediante el cual se puede alcanzar una posición para mejor servir a la Patria. Este instrumento político, en cuya conformación orgánica nos encontramos empeñados, sólo se justifica si sus dirigentes y sus hombres están animados de un alto sentimiento patriótico, de una justa concepción doctrinaria y un profundo sentido de unidad y solidaridad. Nada de eso puede faltarnos a los peronistas que llevamos sobre nuestra experiencia diez años de Gobierno y nueve de injustos sacrificios.
El Peronismo nunca ha sido un Partido político sino un gran Movimiento Nacional. Tampoco lo será en el futuro, aunque para conformarse necesite disponer dentro de él, de tal organismo político como un instrumento de forma. Las diversas ramas del Movimiento son, en cambio, nuestra organización de fondo, mediante las cuales articulamos en los campos político, social y económico, un dispositivo que mejor se adapta a las necesidades de nuestra conducción revolucionaria. Es por eso que la necesidad de reclutar y formar un partido político entre nosotros no explica, ni menos justifica, una lucha de ninguna naturaleza.
Sin embargo, la situación impone la necesidad de organizarse políticamente y debemos hacerlo con el entusiasmo que ponemos en todas nuestras acciones y con la honradez a que todos los peronistas estamos obligados. El Partido Justicialista que surja de estas elecciones internas del Movimiento Peronista, ha de tener las cualidades y calidades que emergen del Movimiento mismo, porque deberá ser la representación más fehaciente de su campo político. Empeñarse en lograr la mayor perfección en su organización y funcionamiento es deber ineludible de todos los dirigentes peronistas.
Impedir los divisionismos suicidas es obligación de todos los hombres de nuestro Movimiento.
Finalmente, hago llegar a todos los compañeros que se encuentran empeñados en las tareas de la reorganización del Partido Justicialista mis más afectuosos saludos, con el ruego de hacer llegar este saludo a todos los compañeros de las distintas agrupaciones. Yo espero que las circunstancias han de permitirme pronto tener el placer de reafirmar personalmente este saludo.
Un gran abrazo.
JUAN DOMINGO PERÓN