28/12/2016
EL BOSQUE NATIVO Y LA MENTIRA
Sorprende a la ciudadanía nuevamente la discusión vinculada al bosque nativo (BN) con motivo de la actualización del mapa de ordenamiento territorial (OT) que cada cinco años deben realizar las provincias. Para ello, el Consejo Federal del Medio Ambiente (COFEMA) -que lo integran todas las provincias-, ha dado los lineamientos y pautas a considerar en el marco de un proceso participativo, que Córdoba no ha respetado.
No es necesaria una nueva ley sino la actualización del mapa sincerándolo. Quien diga lo contrario, desconoce la temática, miente o tiene intereses que lejos están de la conservación y/o recuperación del BN que tenemos en Córdoba.
El Gobierno ha enviado a la legislatura un proyecto de ley que pretendía aprobar en forma maratónica (28 diciembre), pero no ha enviado el mapa, incumpliendo con su rol y obligación, colocando a la legislatura en una tarea que no está en condiciones de realizar.
Tampoco podía lograrse el resultado pretendido llevando la discusión en forma sorpresiva y sin la comunicación y justificación adecuada que el tema merece, a una localidad cercana al límite norte de la provincia.
El debate debe hacerse en el lugar y con la gente que está en la zona de BN, sobre ello no hay discusión. Es principalmente a ellos a quién debe escucharse. Así lo dispone la ley.
Comentario al margen también merece la profusa actividad que en los distintos medios despliega el llamado ambientalismo, por cuanto formula afirmaciones tendenciosas que no colaboran con el fin supuestamente pretendido, cual es, la protección del BN y del ambiente. Sus intereses se lo impiden y alguien tiene que decirlo. El ambientalismo es un negocio y arrastra engañada a mucha gente con justificadas buenas intenciones.
Siempre menciona que de los 12 millones de has. de BN que Córdoba tenía hace 100 años, hoy queda solo un 3 o 4% (360 o 480 mil hectáreas). Ahora bien, a la hora de la actualización del mapa pretenden que se “pinten” 4 millones de has.
El Gobierno erró el proceso de actualización, pero jamás podría afirmar -como lo hacen los ambientalistas- que el proyecto enviado permite el desmonte, que cambia superficie de rojo a amarillo, que permite el rolado y los químicos, que aumentará los riesgos de inundaciones, sequías, eventos climáticos severos, que incidirá en el precio de los alimentos, la peligrosidad en las rutas, el deterioro en la calidad del agua y el aire en zonas rurales y urbanas, que se generará un colapso ecológico, etc., etc., etc. Aguardo me indiquen dónde dice eso el proyecto. Como siempre, apelan al temor utilizando interesadamente sus conocimientos.
Las verdades a medias jamás pueden ser útiles, pues terminan siendo mentiras completas. Lamento profundamente que esta discusión no se haga con la seriedad que merece tanto el bosque como la gente que vive en él. Evidentemente ello no le importa al Gobierno ni al ambientalismo.
Debe decirse que donde hay BN no puede hacerse agricultura; que allí hubo y hay gente; que el ser humano también forma parte del medio ambiente; que sacar los árboles no sirve, ni al propio productor ya sea pequeño, grande, campesino; que sirve recuperarlos en forma equilibrada y mediante un manejo sustentable.
Si todos coincidimos en que debemos proteger los BN, porque el ambientalismo elude la discusión del cómo debemos hacerlo y solo se limita a recitar en forma unívoca lo que siempre hemos escuchado?.
No pierdo las esperanzas. Creo que la verdad y la justicia siempre triunfan, pues apelando a la conocida frase de A. Lincoln “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”. Ojalá se sincere la discusión para poder tener un inventario de lo que realmente es BN conforme COFEMA, aunque ello signifique que el ambientalismo reciba menos dinero de los fondos nacionales.
Raúl E. Carranza – Abogado especializado en temas ambientales. Consultor Ambiental. Director Sala Derecho Ambiental del Cgio. de Abogados de Cba.