03/06/2022
A siete años del primer grito de NI UNA MENOS, seguimos exigiéndole al Estado en todos sus niveles y a todxs sus representantes que apliquen políticas efectivas para prevenir, sancionar y erradicar la violencia de género que nos mata cada 35 horas y que en lo que va de 2022 ya se cobró la vida de 127 mujeres.
Todos los años los números de la violencia son similares, por eso decimos que la deuda es con nosotras, con nosotres. A pesar de todas las conquistas de derechos que hemos logrado, si no se modifican sustancialmente las estructuras elementales de la desigualdad, seguiremos lamentando víctimas mujeres, trans, pobres, invisibles y descartables para la Justicia, cuyo máximo referente, el presidente de la corte suprema macrista, hace gala del mas rancio de los pensamientos derechistas expresando que donde hay una necesidad no siempre tiene que haber un derecho. Que orgullo encontrarnos en el extremo opuesto y llevar en alto la bandera de la Justicia Social que nos legó Eva Perón.
Nos adeudamos como sociedad una reforma sustancial de la justicia que lleve perspectiva de género allí donde miles de victimas siguen esperando protección, reparación y reivindicación.
Sabemos también que la desigualdad estructural no será erradicada sin distribución de la riqueza, para que las mujeres y las diversidades, siempre discriminadas en el acceso a todo tipo de bienes, tengan oportunidades de desarrollar sus proyectos de vida con independencia.
El crecimiento económico de nuestro país no puede irse en pagar la deuda injusta e ilegal que nos heredó Macri. El esfuerzo del Estado tiene que estar en la generación de mas y mejores puestos de trabajo, en la vivienda accesible, en salarios que le ganen a la inflación y en políticas públicas que protejan a quienes más lo necesitan.
Por todas las que ya no están, pero siguen presentes en nuestras luchas, seguimos gritando juntas NI UNA MENOS-VIVAS, LIBRES Y DESENDEUDADAS NOS QUEREMOS-EL ESTADO ES RESPONSABLE.