09/12/2022
Posted • La emoción me invade y estremece. Años de trabajo. Sueños desde chico de poder hacer una Argentina mejor. Toda una vida preparándome, tratando de superarme. La inspiración de mi viejo en el profundo valor de la integridad. Esa argentina que siempre sentí en mis venas, de la cual nunca quise irme, que me dio mi bienestar, educación, amigos, cultura, raíces y familia. Esa argentina por la que tantas veces sufrí, sintiendo que podíamos ser todo, pero no terminábamos de lograrlo y millones de Argentinos, año tras año veían como el desarrollo y el progreso era cosa de otros, mientras nos desangrábamos en las redes de la corrupción, el clientelismo y el caudillismo mesiánico frustrando la vida de tantos.” Estas fueron las palabras que me salieron el 22 de noviembre de 2015 cuando ganamos las elecciones. Palabras que desparramé sin filtro en mis apuntes para no olvidarme nunca de las emociones que viví ese día.
Hoy, ese día parece lejos, muy lejos, pero estos mensajes que recibí el martes pasado me llevaron a buscar mis notas y releer esa suerte de diario personal donde fui anotando mis emociones, frustraciones y alegrías mientras el tiempo me lo permitía. Siguen cobrando sentido las emociones de aquel 22 de noviembre, porque definitivamente los mensajes de apoyo a todo lo que hicimos, son los que demuestran que valió y vale la pena. La corrupción histórica en nuestro país encontró un freno que nunca había existido antes. El corporativismo estatal contra el que luchamos todos los días sabe que la impunidad se acabó y que la justicia llega. Se cerró un ciclo completo, luego de décadas donde tuvimos que ver bolsos con millones volando por el aire llevándose puestas obras que jamás se hicieron. Rutas que nunca llegaron, asfalto que nunca se puso.
No podemos esperar que este sólo evento sea el cierre de una de las formas más espurias de hacer política: robando y mintiendo. Pero sí marca que el camino de la transparencia que comenzamos en 2015 sigue firme y que definitivamente millones de argentinos siguen acompañando y soñando.
Millones de veces me dijeron que no se podía. Cuando perdimos la elección en 2019 algunos dijeron que todo había sido en vano. (Sigue 👇🏼)