20/05/2020
EL OTRO LADO DE LAS COSAS
“LA VIEJA USINA ELECTRICA”
Por Lucio Bobadilla
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Aún quedan vestigios del edificio que albergaban los ruidosos motores MIRLES que hacían temblar los edificios de las manzanas lindantes. La parte administrativa de ese viejo edificio, aun permanece en pie, y funcionando con pocos cambios manteniendo aun su apariencia. Es una historia que la he vivido en buena parte junto a mi padre y sus compañeros trabajadores de esta Usina Eléctrica, y hoy les presento algunas fotos que hablan por sí solas.
Foto N° 1.- Frente a uno de los motores, evidentemente recién inaugurados: Dr Pedro Euclides Insfran, Hansen, Pedro R. Bareiro, Jara, Eduardo Salinas, Monseñor Scozina, mi padre Carlos Ramon Bobadilla, Padre Palacios, Boruch Skierker, Sr. García, Ing. Madrassi, y un Jefe Técnico que no recuerdo su nombre. Detrás de Hansen creo percibir la imagen de Luis Cesar Pérez, todos trabajadores de la Cooperativa Eléctrica Clorinda, en ese tiempo. Al pibe que esta al lado de Monseñor, no lo recuerdo.
Foto N° 2: Frente al motor 2: Carlos Bobadilla, mi padre, Lucio detrás de él, Severo Montiel, y Eduardo Salinas, Jefe de Máquinas.
Foto N° 3: Frente a uno de los tableros de mando: Bobadilla padre, Lucio, Salinas y Montiel.
Foto N° 4: Frente a otro tablero de mando: Bareiro, detrás Salinas y dos ingenieros que no recuerdo sus nombres.
Foto N°5: Mi padre Carlos Bobadilla con uno de los enormes pistones de una de las máquinas en plena reparación. Detrás Hansen.
Foto N°6: Otra vista de los tableros y una parte de uno de los motores.
Foto N°7: Bareiro, Ing. Madrassi, dos que no recuerdo sus nombres, Eduardo Salinas, y otro que no recuerdo, todos ellos subidos al motor. Abajo están dos que no recuerdo, Luis Cesar Pérez, Ramos y Montiel.
Foto N°8: Acto en una plaza con los trabajadores y la Filial de Luz y Fuerza. Reconozco a González, Montiel, mi padre sosteniendo el estandarte, Hansen, Bareiro, Ramos, Jara, y los otros no recuerdo.
Evidentemente mi registro de memoria esta fallando, lo que es bastante normal a esta altura de mis circunstancias. Fueron grandes compañeros de trabajo de mi padre, y he compartido con ellos momentos inolvidables de mi juventud, en la vieja usina, cuando le llevaba las viandas al mediodía o a la noche a mi padre, en sus largas y ruidosas jornadas de trabajo, que a la larga terminaron por enfermarlo. También recuerdo sus luchas gremiales, las injusticias que cometían algunos directivos con ínfulas de patrón de estancia de la Cooperativa Eléctrica con los trabajadores, y la vez que tuvieron que bajar desde Buenos Aires, dos grandes dirigentes de Luz y Fuerza a nivel nacional, el Sr. TACCONE, y el Sr. SCHMIT, que es uno de los desaparecidos de aquel periodo triste de nuestro país.
Hasta aquí los recuerdos que quise compartir para los amigos que gustan de rescatar estas historias que tienen que ver con el progreso lento y paulatino de nuestra ciudad, y que guardan nombres que no deben ser olvidados. Ojalá lo vean algunos de los descendientes de estos trabajadores, que como el que escribe, esta orgulloso de su padre, de su historia de vida, de su sacrificio. Recuerdo con emoción, a EUSEBIO FERNANDEZ que creo que es el único que sobrevive a esa generación de trabajadores de la vieja usina de Clorinda. Me encantaría verlo y darle un abrazo, ese que nos priva esta maldita pandemia, que Dios proveerá que llegue a su fin lo más pronto posible.