28/08/2026
Reseña sobre la Vida de la escritora y pensadora francesa Simone Weill - Publicación Original de Stephanie Ducasse (Facebook)
Antes de saber leer, memorizaba ya poemas para recitarlos ante invitados durante la cena. Jugaba con su hermano André a hacer rimas y versos alejandrinos. Entre sus lecturas se asomaban los nombres de Charles Baudelaire, Walt Whitman, George Herbert, Dante Alighieri, William Shakespeare. Dicen sus biografías que recitaba la salve como si fuera un poema y el Padrenuestro en griego. Le interesaban la poesía inglesa y la provenzal. Y la griega, que la condujo a un exhaustivo análisis en La Ilíada o el poema de la fuerza, escrito a mediados de 1940, con la guerra a las puertas de Europa.
Bebió de textos hindúes, taoístas y budistas. Estudió sánscrito, leyó los Upanishad, el Bhagavad-gītā, textos mitológicos y al poeta tibetano Milarepa.
Pero su destino no sería la poesía, sino la búsqueda vital desde un misticismo casi anárquico de la Verdad, que la llevó en Asís a arrodillarse ante un altar, mientras recitaba “Love”, poema de George Herbert.
¿Quién era realmente esa joven judía, profesora de Filosofía, sindicalista, operaria de Renault y excombatiente de la Columna Durruti?
¿Era una filósofa, una revolucionaria, o una mística?
Tal vez un poco de cada cosa.
Simone Weill nació en París en 1909, en una Intelectual familia de orígen Judío.
Desde niña, tuvo una excepcional conciencia Moral.
Con 5 años, se negó a aceptar un collar como regalo debido al lujo innecesario que suponía, y al año siguiente, se negó a comer más azúcar que la asignada a los Soldados Franceses que luchaban en la I GM.
Asistió al Lycée Henry-IV como alumna de Émile Chartier, y en 1931 egresó de la École Normale Supérieure, con las mejores notas, superando a Simone de Beauvoir.
Comenzó a dar clases de Filosofía, pero en 1934 lo dejó para trabajar como obrera en la Renault, para conocer las condiciones laborales de los operarios y comprender las luchas sociales.
Hasta entonces, ningún Intelectual había vivido esa alienación cotidiana, y ese cansancio extremo.
Simone toma conciencia de éstas nuevas formas de opresión, que Hanna Arendt denominará después la “dictadura de lo impersonal”, donde el Ser Humano pierde su propia individualidad para convertirse en una pieza más del engranaje.
Al inicio de la Guerra Civil Española, se alistó como voluntaria para el bando Republicano, con un fusil sin municiones, y aunque no podía justificar ningún acto de violencia, comprendió igualmente que los totalitarismos debían ser enfrentados. Para ella, el Fascismo, el Capitalismo y el Comunismo, eran las caras de una misma moneda, con la negación de la Libertad como signo común.
Luego de su experiencia mística en Asís, se unió a la Resistencia Francesa.
Sólo aceptaron que redacte informes, dada su frágil salud.
Enferma de tuberculosis, se negó a recibir una alimentación superior al racionamiento de guerra, lo que agravó su estado.
Partió un 25 de Agosto de 1943. Tenía 34 años.
Aunque poco conocida, Simone es una de las figuras más relevantes del Pensamiento del Siglo XX.
Su Compromiso Social con los más desfavorecidos, fue más allá de lo teórico y la acercó al dolor y al sufrimiento, que ella reflejó en cientos de cuadernos.
Albert Camus, uno de sus grandes admiradores, fue quien recopiló y publicó gran parte de su Obra.
Dijo de ella: "Ha sido el único Gran Espíritu de nuestro Tiempo”.