16/06/2026
¿DÓNDE ESTÁ EL SUPERÁVIT, INTENDENTE SORIA? LA IRRESPONSABILIDAD FISCAL AL DESNUDO Y EL AHOGO A LOS VECINOS
Desde la agrupación libertaria "Ojo de Halcón" fijamos una postura firme, clara y contundente frente al último y escandaloso atropello a las arcas públicas y al bolsillo de los ciudadanos de General Roca.
La reciente confirmación de que el Ejecutivo local, liderado por María Emilia Soria, ha decidido tomar una deuda de $6.000 millones para financiar redes eléctricas, de gas y cloacas —tal como expone la información periodística de ANR - Agencia de Noticias Roca — es la prueba irrefutable del fracaso de un modelo de gestión basado en el relato.
Durante años, la intendenta se jactó públicamente ante los medios de comunicación de tener "las cuentas en orden" y de g***r de un supuesto e inquebrantable superávit municipal. Hoy, la realidad desmiente el discurso: pasaron de los aplausos por el superávit a comprometer el futuro de las próximas generaciones con un endeudamiento multimillonario. ¿Qué pasó con el superávit del que tanto se enorgullecían? ¿A dónde fue a parar el dinero de los roquenses?
La respuesta es alarmante: estamos ante una administración caracterizada por la profunda irresponsabilidad en la gestión de los fondos públicos. Venimos arrastrando presupuestos deficitarios que intentan ser camuflados mediante el ahogo sistemático a los contribuyentes, a quienes se les imponen tasas exorbitantes e impuestos encubiertos. Hoy apelan al endeudamiento como fiel reflejo de lo que representan: el kirchnerismo en su máxima expresión, una matriz política que ante la incapacidad de administrar con austeridad recurre sistemáticamente a reventar la tarjeta, emitir o patinarse la plata ajena, dejando la cuenta para que la paguen las próximas generaciones.
Ya hemos denunciado esta matriz de desmanejos en reiteradas oportunidades de manera pública e institucional. Es inadmisible que, mientras mes a mes los vecinos pagan puntualmente sus tasas municipales y el municipio recibe de forma constante los fondos de la coparticipación provincial, los servicios básicos sigan precarizados o condicionados.
El colmo de este abuso se refleja de manera obscena en la obra de asfalto de la calle Güemes: un proyecto plagado de sospechas de sobreprecios, justificadas plenamente porque la información pública que brinda el municipio no es clara, carece de transparencia y oculta los costos reales. En medio de esta total opacidad, la voracidad recaudatoria no tiene límites: no sólo le cobran la obra directamente a los frentistas afectados, sino que, en una maniobra de doble imposición escandalosa, también se la cobran a todos y cada uno de los contribuyentes de la ciudad a través de las tasas generales. Nos obligan a pagar a todos por lo mismo, mientras el dinero general de la recaudación se evapora en gastos superfluos.
Desde "Ojo de Halcón" ya hemos demostrado detalladamente con números en mano la enorme cantidad de cuadras de asfalto y mejoras estructurales que podrían haberse ejecutado de forma transparente utilizando únicamente lo que se despilfarra en el gasto millonario de la Fiesta Nacional de la Manzana, lo recaudado por el Estacionamiento Medido y los giros correspondientes a la Coparticipación Provincial. En lugar de administrar con austeridad y eficiencia, prefirieron el circo y la presión fiscal; y ahora que la caja no les cierra, recurren al peor de los caminos: el endeudamiento.
El descontento ya no es sólo de una agrupación política; los propios vecinos de nuestra ciudad han alzado la voz y presentado denuncias formales exigiendo respuestas claras ante la falta de transparencia en el destino de los fondos.
La casta municipal parece haber olvidado que el dinero público pertenece a los ciudadanos, no al funcionario de turno para financiar campañas o tapar baches de una gestión ineficiente.
Frente a este escenario de deudas, falta de acceso a la información, doble cobro de asfalto y cajas vacías, la pregunta que nos hacemos todos los roquenses es una sola: ¿No les da vergüenza?
Exigimos de manera inmediata la rendición de cuentas transparente, la apertura real de los datos públicos, el cese del hostigamiento fiscal a los vecinos y una explicación pública veraz de por qué hoy General Roca queda hipotecada por $6.000 millones bajo las viejas recetas del populismo asfixiante.