05/06/2026
Hasta siempre, Indio: El abrazo del pueblo a su voz más profunda
Con un dolor que nos quema el pecho, pero con el orgullo de haber compartido el mismo suelo y el mismo tiempo histórico, despedimos a Carlos Alberto "El Indio" Solari, quien ha pasado a la inmortalidad.
Hoy no despedimos únicamente a un músico extraordinario, a un poeta de multitudes, despedimos a una figura política mayúscula, cuyo compromiso e influencia calaron hondo en cada aspecto de la vida social, cultural y política de nuestra Argentina y del mundo entero.
El Indio comprendió como pocos que el arte nunca es neutral. Desde la resistencia en los años más oscuros hasta la consolidación de una identidad popular indestructible, su poética fue una declaración de principios. El peronismo, como movimiento que late desde y para las barriadas, siempre se reconoció en esa liturgia ricotera: la mística del encuentro, la solidaridad del desposeído, y esa profunda convicción de que “fijate de qué lado de la mecha te encontrás” no es solo una frase, sino una postura ética ante la vida y ante el poder.
Para nuestra ciudad, su figura guarda un rincón imborrable en la memoria colectiva. Aquella misa histórica de abril de 2014 en nuestro hipódromo, donde más de 170.000 almas tiñeron a Gualeguaychú de fiesta, barro y hermandad, no fue solo un concierto; fue un hecho político y cultural sin precedentes que demostró la potencia de la organización y el amor popular.
Su voz cruzó fronteras, convirtiéndose en un faro de la contracultura global, un analista lúcido de las tensiones del capitalismo y un defensor inclaudicable de las causas justas, de la soberanía y de la dignidad humana. Nos queda su obra, su coherencia inquebrantable y el mandato de seguir construyendo la felicidad de nuestro pueblo.
Acompañamos a su familia, a sus compañeros de ruta y a los millones de fieles que hoy lloran a su guía espiritual.
Querido Indio: las banderas de la justicia social, la independencia económica y la soberanía política también se cantan con tus letras. Tu motor ya no escribe en la arena.
“Vivir solo cuesta vida...” y la tuya fue una obra maestra.