17/10/2014
LA LEALTAD EN EL TIEMPO
Carlos Martínez, tiene 89 años, hace casi setenta fue protagonista como tantos otros de aquél 17 de Octubre que cambió la historia argentina, hoy después de tanto tiempo sigue recordando al detalle de cómo fue aquella jornada, donde sin quererlo pasó a ser parte de esa postal que recorrió todas las portadas de los diarios del mundo, él había sido uno de los que sentó al borde de la fuente de la Plaza de Mayo para mojar sus pies. Es el primero de esa foto de izquierda a derecha. Se llenó de imágenes, recuerdos, y mucha pasión, como aquél día en nuestro país que comenzó a mostrar un desarrollo y un crecimiento que hasta hoy no ha sido superado.
Carlos Martínez, vecino de Zeballos, tras meter “las patas en la fuente”. Hoy el destino hizo que haya perdido una de sus piernas. Pero así y todo, con su muleta, fue a la fuente de Plaza de Mayo. No tenía agua pero Martínez de igual forma metió su única pata en esa fuente histórica
-¿Dónde vivía usted en esa época?
En Barracas
-¿Y cómo fue que comenzó esa jornada que usted participó?
-Ese día, recuerdo que perdí diez pesos, tenía que ir a trabajar al puerto a descargar baldosas que venían de Santa Fé y no fui. Desde temprano escuchaba que la gente gritaba y repetía, Perón, Perón, Perón.
-¿Qué edad tenía entonces?
-Casi veintiún años. Le sigo contando, comenzamos a juntarnos con otros muchachos y comenzamos a caminar en dirección a la Plaza de Mayo, queríamos que a Perón lo liberaran, estaba preso, las mujeres que estaban limpiando sus veredas largaban las escobas y se venían con nosotros al enterarse de qué se trataba, y así llegamos al puente de La Boca; allí la policía había levantado el puente y no se podía pasar, eran como las nueve y media de la mañana. Enfrentamos a la policía, hubo un cabildeo y al cabo de una hora levantaron el puente y empezó a pasar una masa de gente impresionante, mucha gente, sobre todo de la zona cercana a La Plata, todos venían como podían, caminando, en camiones, colectivos, de todo, como a las diez y media llegamos a la plaza y allí permanecimos pidiendo la libertad de Perón, simplemente gritando Perón, Perón, así todo el día.
-¿Qué había hecho Perón para que lo defendieran tanto?
-¿Sabe lo que pasa?, Perón defendía el derecho de los trabajadores, quería devolverle al país todo lo que se le había negado, entonces espontáneamente la gente, el obrero salió a defenderlo, a buscarlo sabiendo todos que era un hombre presidenciable y así fue como la gente lo eligió.
-¿Cada 17 de octubre usted vuelve a la plaza?
-Si, he estado ausente unos años porque he perdido una pierna y hasta que me recuperé no pude volver; volví y estuve en la plaza, me senté y todo en la fuente y hasta me saqué fotos y me encontré con viejos compañeros de militancia.
-¿Y cómo la ve a la plaza hoy?
-Y... mal, muy mal, cortada al medio con una vallas para que la gente no pase, mucha policía y muy cambiado todo, así la gente no se puede expresar, pero esencialmente está todavía el eco de las fechas de gloria que vivió el pueblo argentino, no le quepa duda, el eco está, usted se acerca a la plaza y lo escucha... ¡Perón! ¡Perón! ¡Perón!
Y Carlos Martínez salió apoyado en sus muletas, recordando, pensando y soñando que la Argentina puede y va en camino a su tiempo de prosperidad.