05/09/2026
Huanguelen
Ayer estuve mirando unas cositas y haciendo un poco los números. Hubo algo que me llamó la atención y se los quiero mostrar.
En Coronel Suárez hay casi 6.000 jóvenes de entre 18 y 29 años habilitados para votar.
Casi 6.000.
Y mientras miro la política de Suárez desde Australia, hay algo que me llama muchísimo la atención:
¿Quién les está hablando a ellos?
No a “la juventud” en abstracto.
A ellos.
A los pibes que están estudiando, laburando, buscando trabajo, pensando en independizarse, queriendo emprender, haciendo cuentas para ver si pueden alquilar, o directamente pensando en irse.
A los que ya se fueron.
A los que quieren volver.
A los que se quieren quedar.
Porque casi 6.000 jóvenes no son una categoría del padrón.
Son casi 6.000 decisiones políticas.
Y representan aproximadamente uno de cada seis electores del distrito.
Sin embargo, muchas veces la política local sigue hablándole a los jóvenes como si fueran simplemente “el futuro”.
No.
Son el presente.
Y además votan.
Entonces hay una oportunidad enorme para cualquier espacio político que quiera hacer algo distinto: sentarse a escuchar qué quiere esta generación y construir una propuesta alrededor de esas preocupaciones.
No prometerles cosas porque son jóvenes.
Hablarles de lo que realmente les importa.
Trabajo.
Vivienda.
Educación.
Oportunidades.
Cultura.
Deporte.
Emprendimientos.
Y, sobre todo, una pregunta que para muchos termina siendo determinante:
¿Puedo construir mi vida acá?
Porque si la respuesta es siempre “andate afuera para progresar”, después no nos sorprendamos cuando los jóvenes hagan exactamente eso.
Yo lo sé porque estoy escribiendo esto desde Australia. Y estoy bastante cómodo la verdad. Pero,
Me fui.
Y como yo, muchos otros también se fueron.
La cuestión ahora es si queremos que Suárez sea solamente el lugar del que los jóvenes se van…
o también el lugar al que quieran volver.
Por eso, si yo estuviera haciendo campaña en Suárez, hay un número que tendría pegado en la pared:
6.000.
Porque ahí hay una generación que todavía no sé quién está escuchando.
Pero sí sé algo:
el primero que empiece a hablarle de verdad, puede tener una ventaja enorme.