07/08/2026
RENOVAR LA FE, DEFENDER EL TRABAJO, SOSTENER LA ESPERANZA
Hoy volvimos a caminar.
Volvimos a peregrinar con la fe en el corazón y con la dignidad en nuestros pasos.
Caminamos junto a San Cayetano, patrono del pan y del trabajo, no solamente para pedir, sino también para reclamar aquello que nos pertenece: el derecho a trabajar, a vivir con dignidad y a construir un futuro para nuestras familias.
Renovamos la fe porque un pueblo que todavía tiene esperanza es un pueblo que no se rinde.
Mientras desde el Gobierno de Javier Milei se profundizan políticas que golpean a los trabajadores, a los jubilados, a los pequeños productores, a las cooperativas, a las organizaciones sociales y a quienes todos los días luchan para llegar a fin de mes, nosotros elegimos otro camino: el de la solidaridad, el de la organización y el de la resistencia popular. Nos quieren hacer creer que cada uno debe salvarse solo.
Nosotros sabemos que nadie se salva solo.
Porque detrás de cada trabajador hay una familia. Detrás de cada cooperativa hay cientos de familias que necesitan oportunidades. Detrás de cada comedor, de cada merendero, de cada barrio organizado, hay un pueblo que sostiene a quienes más sufren. Por eso nuestra peregrinación también es un reclamo.
Queremos reconocimiento para el trabajo que hacemos.
Queremos políticas que protejan al pueblo trabajador.
Queremos oportunidades y no abandono.
Queremos dignidad y no hambre.
Queremos un Estado que esté al lado de quienes más necesitan y no que les dé la espalda.
Caminamos con la mirada puesta en nuestra Patria.
Una Patria que no se vende, que no se entrega y que no se abandona.
Y caminamos también con esperanza ante la próxima llegada del Papa a nuestra Argentina. Una llegada que para muchos significa volver a encontrarnos con un mensaje que pone en el centro a los humildes, a los trabajadores, a los descartados y a quienes todavía creen que es posible construir una sociedad más justa.
Que su llegada nos encuentre de pie.
Que nos encuentre organizados.
Que nos encuentre defendiendo la vida, el trabajo y la dignidad.
Porque la fe no significa quedarse quietos esperando.
La fe también es caminar.
La fe también es luchar.
La fe también es tender una mano.
La fe también es levantarse después de cada golpe.
Hoy renovamos nuestra fe en San Cayetano y renovamos nuestra esperanza en nuestro pueblo.
Seguimos caminando porque sabemos que ninguna injusticia es eterna cuando un pueblo decide organizarse y luchar por sus derechos.
Que este 7 de agosto nos encuentre unidos, con nuestros corazones llenos de esperanza y nuestros pies firmes sobre esta tierra.
Por el pan.
Por el trabajo.
Por nuestros barrios.
Por nuestras familias.
Por nuestros jubilados.
Por nuestros jóvenes.
Por nuestra Patria.
Seguimos caminando.
Porque la esperanza también se organiza, la fe también se moviliza y el pueblo trabajador no se rinde.
¡Viva San Cayetano!
¡Viva el pueblo trabajador!
¡Viva la Patria!
Renovemos la fe.
Defendamos el trabajo.
Sostengamos la esperanza