Los Registros Akashicos siempre me sedujeron.
Primero como consultante y luego como lectora.
Desde los dos roles que son exactamente lo mismo un querer- poder: evolucionar, aprender, trascender, analizar, interiorizar y generar consciencia.
Todos de alguna manera somos escritores de nuestro propio libro de la vida y lectores de nuestros errores, aciertos y recuerdos.
Cuando releemos nuestra historia años después le otorgamos otro significado, no es el mismo libro la primera vez que es leído, que la segunda o la tercera le vamos imprimiendo nuestra sabiduría, experiencia novedosas emociones.
Me gusta la palabra; “lectora” implica interpretar desde nuestra subjetividad más profunda algo que es un contenido abierto.
El alma está para ser descubierta, expuesta, abierta.
Leer sus memorias es una experiencia sin igual.
Es un verdadero privilegio ir más allá de lo tangible.
Pero cada lector es distinto no hay dos interpretaciones, ni devoluciones iguales.
En lo distinción radica la belleza.
Los Registros para mi no son una empresa son un Servicio al otro, tal como son el derecho y la escritura en mi vida.
Sentí que debía darle un espacio y desarrollo propio a esa veta.
Desde el espacio geográfico- temporal desde donde me encuentro y en todas mis dimensiones y planos así fue requerido para mi reconexión espiritual.
Una de mis tres vocaciones y una misma: pasión transversal.
Aprendizaje constante.