12/08/2026
Un día como hoy, pero de1806, se gestó la matriz de nuestra identidad. El imperio británico, la potencia económica y militar más despiadada del momento, invadió Buenos Aires. Pero se encontró con algo que no estaba en sus planes: Un pueblo decidido y organizado.
Mientras los sectores acomodados y las élites corrían a jurar lealtad a la corona inglesa para cuidar sus negocios, abajo se organizaba la patria profunda: Laburantes, criollos, mestizos, esclavos y la plebe urbana tomaron los fusiles, pelearon calle por calle y obligaron al invasor a rendirse.
No recordamos nuestra historia militar por mera nostalgia ni por folclore. Lo hacemos porque los enemigos de la Patria son los mismos de siempre, aunque hoy no vengan necesariamente en fragatas militares: Vienen por nuestras riquezas, por nuestros recursos naturales, por nuestra soberanía territorial y económica, contándonos el cuento de que solos no podemos y que hay que entregarse al mejor postor.
Saber lo que pasó nos recuerda una verdad histórica fundamental: Cuando la Patria está en peligro, las élites se entregan y el pueblo la salva. La memoria de nuestra resistencia es la herramienta política con la que defendemos el presente y construimos el futuro.
El criollo que nos vende sigue estando entre nosotros. Pero la pregunta es: ¿Y el pueblo dispuesto a defender la Patria, también sigue estando?