02/01/2024
COMUNIDAD ORGANIZADA, ¿herencia vigente?
El 12 de junio de 1974 el Gral. Juan D. Perón le habló al pueblo reunido en la Plaza de Mayo desde el balcón de la Casa Rosada, en un desesperado llamado a la unidad nacional para enfrentar un complejo panorama político y económico. Se lo escuchará decir, en lo que sería su despedida, “mi único heredero es el pueblo”. Con ella, quiso expresar su confianza en el pueblo argentino para continuar su legado político y social, y también su rechazo a cualquier intento de apropiación de su figura por parte de otros dirigentes o sectores.
Esa herencia será una carga muy pesada para nuestro pueblo, donde se trató de olvidar, de tergiversar, de reemplazar por otras ideologías como la liberal o la socialdemocracia. Pero, ¿qué fue lo que heredamos?
Perón, a lo largo de su vida, planteó una serie de conceptos de organización que buscaban una posición equidistante entre el individualismo y el colectivismo, entre el liberalismo y el socialismo. Estos conceptos serán: la tercera posición, la justicia social, la soberanía popular, la democracia social, el humanismo cristiano, el nacionalismo cultural, el equilibrio entre el capital y el trabajo, la función social de la propiedad y el Continentalismo o Patria Grande. La realización de estas ideas dependerá la grandeza de nuestra Patria y la felicidad de nuestro pueblo.
Ahora, en este promediar del S.XXI, ¿tendrán vigencia y relevancia para el presente y el futuro de la Argentina y de América Hispana? Intentaremos analizar cada uno de ellos y, cada uno de nosotros, tendrá la respuesta esperada.
LA TERCERA POSICIÓN
Es el concepto que define la identidad y la originalidad del Justicialismo, como una alternativa a las dos corrientes ideológicas que dominan el mundo: el capitalismo liberal y el comunismo colectivista. Perón afirmó que ambas opciones eran incompatibles con la realidad y las aspiraciones de los pueblos hispanoamericanos, y que era necesario crear una tercera posición que respetara la soberanía y la autodeterminación de cada nación, y que promoviera el desarrollo integral y armónico de la persona humana y de la comunidad.
La Tercera Posición sigue siendo un concepto efectivo y relevante para la Argentina y la América Hispana, en un contexto de globalización y de crisis económica, social, política y ambiental, que exige repensar el modelo de desarrollo y de integración regional. Implica rechazar el liberalismo y su dispositivo colonialista, que viene generando desigualdad, pobreza, dependencia y exclusión, y también el populismo y el autoritarismo, que han socavado la democracia, la institucionalidad y los derechos humanos. La Tercera Posición implica buscar un equilibrio entre el mercado y el Estado, entre la libertad y la justicia, entre la identidad y la diversidad, y entre la autonomía y la cooperación. Donde los pueblos puedan crecer en equilibrio con el medio ambiente.
LA JUSTICIA SOCIAL
Es el concepto que expresa el objetivo y el sentido de la acción política del Justicialismo, como una forma de garantizar la dignidad, la igualdad y la participación de todos los sectores de la comunidad, especialmente de los trabajadores, que han sido marginados y explotados por el sistema oligárquico y liberal que impera en la Argentina antes de 1943. Perón afirmará que la Justicia Social es la base de la paz, la armonía y el progreso de la nación, y que para lograrla es necesario establecer un sistema de seguridad social, de derechos laborales, de distribución de la riqueza y de acceso a la educación, la salud, la vivienda y la cultura. La protección a la niñez y a la familia.
La Justicia Social sigue siendo un concepto actual y notable para nuestra comunidad nacional y América Hispana, en un contexto de creciente brecha entre ricos y pobres, de precarización del trabajo, de desempleo, de informalidad, de endeudamiento, de inflación, de pobreza, de indigencia y de hambre, que afectan a millones de personas de nuestro continente. Ella implica reconocer y garantizar los derechos económicos, sociales y culturales de todos los hispanoamericanos, y también los derechos a la existencia de los pueblos prehispánicos, de las mujeres, de los jóvenes, de los adultos mayores, de las personas con discapacidad, de las minorías nacionales y de los migrantes. Por lo tanto, la Justicia Social involucra la inclusión, la cohesión y la solidaridad social, y combatir la corrupción, la impunidad y la violencia.
LA SOBERANÍA POPULAR
Este concepto expresa el fundamento y la legitimidad de la Democracia Justicialista, como una forma de garantizar el poder y la voluntad del pueblo, que había sido usurpado y manipulado por un régimen fraudulento y elitista que impera en la Argentina antes de la llegada de Perón al poder. La Soberanía popular es la fuente de la autoridad y la responsabilidad de los gobernantes, y que para ejercerla es necesario establecer un sistema de sufragio universal, secreto y obligatorio, de representación proporcional, de consulta popular, de participación vecinal y de organización política y social. Implica un sistema de gobierno federal de base municipal, la máxima forma de organización donde el pueblo puede ser escuchado y decidir qué quiere y hacia dónde ir.
La Soberanía Popular sigue siendo un concepto presente e importante para nuestros pueblos, en un contexto de crisis de representación y de desconfianza en las instituciones democráticas, que se manifiesta en el aumento de la abstención, el voto en blanco, el voto nulo, el voto protesta, el voto bronca, así como en el surgimiento de movimientos sociales, de protesta y de resistencia, que reclaman mayor voz y protagonismo en las decisiones públicas. La Soberanía Popular implica fortalecer y profundizar la democracia social, no solo como un sistema de elección de gobernantes, sino también como un sistema de deliberación, de control, de rendición de cuentas y de cooperación política. Es respetar y garantizar los derechos políticos y civiles de los pueblos, y también los derechos de las organizaciones de la sociedad civil y de los medios de comunicación.
LA DEMOCRACIA SOCIAL
Ella expresa la forma y el contenido de nuestra democracia, como una forma de garantizar la convivencia y la cooperación de todos los sectores de la comunidad, especialmente de los trabajadores, los empresarios y el Estado, que habían sido enfrentados y antagonizados por el régimen de lucha de clases y de conflicto social que imperaba en la Argentina antes del Gobierno Justicialista. Perón afirma que la Democracia Social es la condición y el resultado de la Justicia Social, y que para lograrla es necesario establecer un sistema de diálogo, de concertación, de consenso y de colaboración entre los actores sociales, económicos y políticos, basado en el reconocimiento mutuo, el respeto a la ley y el bien común.
La Democracia Social sigue siendo un concepto efectivo y destacado para nosotros, en un contexto de polarización y de confrontación entre distintos grupos e intereses, que se expresan en el ámbito político, económico, social y cultural, y que generan violencia, intolerancia, discriminación y fragmentación. Ella implica constituir y consolidar una mayoría, que permita definir y acordar las prioridades, las metas, las responsabilidades y los beneficios del desarrollo nacional y regional, con la participación y el compromiso de todos los sectores involucrados. La Democracia Social significa también fomentar y proteger la pluralidad, la diversidad en la argentinidad, como valores y principios de la comunidad.
EL HUMANISMO CRISTIANO
Este concepto expresa la inspiración y la orientación de la Doctrina Justicialista, como una forma de garantizar el respeto y la promoción de la dignidad, la libertad y la felicidad de la persona humana, que han sido negados y vulnerados por el régimen materialista y utilitarista que impera hasta la llegada de Perón al gobierno. Perón afirmó que el humanismo cristiano es la síntesis y la superación de las corrientes filosóficas que han influido en su pensamiento occidental, como el personalismo, el existencialismo, el fascismo, el socialismo, el liberalismo. Este humanismo es la expresión y la realización de los valores y principios del cristianismo, como el amor, la caridad, la fraternidad, la solidaridad, la justicia, la paz, la esperanza y la trascendencia. La base del mismo será la Doctrina Social de la Iglesia Católica.
El humanismo cristiano sigue siendo un concepto relevante y con una vigencia mucho más que antes, en un contexto de pérdida de sentido y de valores, de individualismo y de consumismo, de relativismo y de nihilismo, que afectan a la persona humana y a la comunidad. Se trata de recuperar y reafirmar la dimensión ética, espiritual y trascendente de la vida humana, y también la dimensión comunitaria, social y ecológica. Este humanismo implica también dialogar y colaborar con otras religiones, creencias y cosmovisiones, que comparten la búsqueda del bien común y el respeto a la dignidad humana.
EL NACIONALISMO CULTURAL
Aquí se expresa la identidad y la diversidad de la cultura argentina e hispanoamericana, como una forma de garantizar el orgullo y la autoestima de los pueblos, que han sido sometidos y despreciados por el régimen imperialista y colonialista británico que imperaba en el mundo. Perón afirma que nuestro nacionalismo cultural es la defensa y la afirmación de la historia, la tradición, el folclore, el arte, la literatura, la música, la lengua y los símbolos de la nación, y que para lograrlo es necesario establecer un sistema de educación, de comunicación, de difusión y de protección de la cultura nacional y popular.
El nacionalismo cultural sigue siendo un concepto presente y apreciable, en un contexto de globalización y de intento de homogeneización cultural, que amenazan la riqueza y la singularidad de las expresiones culturales de los pueblos. Este nacionalismo implica valorar y preservar el patrimonio cultural material e inmaterial de la nación, y también el patrimonio cultural de los pueblos prehispanos, de las comunidades afrodescendientes, de los inmigrantes y de las minorías culturales. El nacionalismo cultural también es promover y estimular la creatividad, la innovación y la pluralidad cultural, como fuentes de desarrollo y de unidad.
EL EQUILIBRIO ENTRE EL CAPITAL Y EL TRABAJO
Este concepto expresa la armonía y la complementariedad de los factores de la producción, como una forma de garantizar el crecimiento y el bienestar de la economía, que habían sido desequilibrados y enfrentados por el régimen capitalista y liberal que imperaba en la Argentina antes de la llegada de Perón al poder. Perón afirmó que el equilibrio entre el capital y el trabajo era la base y el resultado de la Justicia Social, y que para lograrlo era necesario establecer un sistema de planificación, de regulación, de intervención y de participación del Estado en la economía, que asegurara la distribución equitativa de la renta, el pleno empleo, el salario justo, la inversión productiva, el ahorro nacional y la independencia económica.
El equilibrio entre el capital y el trabajo sigue siendo un concepto vigente y relevante, sobre todo en un contexto liberal y de desregulación económica, que irá generado concentración, especulación, fuga, endeudamiento, inflación, recesión y desindustrialización. El equilibrio entre el capital y el trabajo implica recuperar y fortalecer el rol del Estado como garante y orientador de la economía, y también como promotor y facilitador del desarrollo productivo, científico, tecnológico y social. Este equilibrio implica también generar y consolidar un modelo económico que sea inclusivo, diversificado, competitivo, sustentable y soberano. Debemos comprender que nuestros pueblos han perdido soberanía e independencia dentro de un esquema colonialista.
LA FUNCIÓN SOCIAL DE LA PROPIEDAD
La Función Social de la Propiedad es un concepto que expresa la limitación y la regulación de la propiedad privada, como una forma de garantizar el interés y el beneficio de la colectividad, que habían sido ignorados y perjudicados por el régimen de libre mercado y de propiedad absoluta e irrestricta que imperaba en la Argentina hasta 1943. Perón afirmó que la Función Social de la Propiedad es un principio y un criterio de la reforma constitucional de 1949, que incorpora este concepto como una garantía constitucional, y que para lograrlo es necesario establecer un sistema de expropiación, de nacionalización, de intervención y de control de los recursos naturales, los servicios públicos, las empresas estratégicas y los monopolios.
La Función Social de la Propiedad sigue siendo un concepto fundamental en esta actualidad, en un contexto de privatización y de extranjerización de la propiedad, que irán generado despojo, saqueo, contaminación y dependencia. La Función Social de la Propiedad implicará recuperar y defender la soberanía y el dominio de la nación sobre sus recursos naturales, sus servicios públicos, sus empresas estratégicas y sus sectores clave de la economía. También, buscará garantizar y ampliar el acceso y el disfrute de la propiedad a todos los trabajadores, especialmente a los más necesitados, mediante políticas de reforma agraria, de vivienda social, de crédito popular, de cooperativismo.
EL CONTINENTALISMO O PATRIA GRANDE
Se expresa la unidad y la solidaridad de los pueblos hispanoamericanos, como una forma de garantizar la soberanía y la seguridad de la región, que vienen siendo amenazados y agredidos por los regímenes imperialistas y hegemónicos imperantes. Perón afirma que la unidad de la América Hispana es el sueño y el proyecto de los libertadores, como San Martín, Bolívar, O’Higgins y Artigas, y que para lograrlo es necesario establecer un sistema de cooperación, de coordinación, de complementación y de integración política, económica, social y cultural entre los países del continente.
El Continentalismo sigue siendo un concepto de relevancia, en este contexto de globalización y de multipolaridad, que exige una mayor presencia y protagonismo de la región en el escenario internacional. Se debe fortalecer y profundizar los procesos de unidad, como los organismos de integración regional que surjan en el continente, y también impulsar y diversificar las relaciones con otros bloques y actores globales, como la Unión Europea, China, Rusia, India, África y el mundo árabe. La unidad de nuestros pueblos implica también respetar y valorar la identidad, la diversidad y la pluralidad hispanoamericana, y la integración y la convivencia con los pueblos caribeños, centroamericanos e, incluso, con los canadienses y los norteamericanos.
CONCLUSIONES
Hasta aquí hemos intentado analizar la vigencia y la relevancia de los conceptos más relevantes que, de alguna manera, son parte de le herencia que Perón nos ha legado, para el presente y el futuro de la Argentina y de América Hispana. Hemos visto que estos conceptos siguen siendo válidos y pertinentes para entender y transformar la realidad política, social, económica y cultural de la Argentina, y que seguirán siendo objetos de debates y de controversias, tanto dentro como fuera del Justicialismo. En la comprensión que estos conceptos no son dogmáticos ni inmutables, sino que son dinámicos y adaptables, y que, seguramente, serán reinterpretados y actualizados por las generaciones venideras como por las expresiones del movimiento peronista, así como por otros actores y movimientos políticos y sociales de la región. Lo que nunca podrá aceptarse que sean tergiversados, modificados o cambiados por propuestas ideológicas liberales o socialdemócratas.
Entonces, la obra de Perón seguirá siendo una fuente de inspiración y de reflexión inagotable para el pueblo de la nación Argentina y América Hispana, que ofrece una propuesta política, social, económica y cultural que busca superar las falsas dicotomías y los falsos dilemas que se presentan en el mundo contemporáneo, y que busca constituir una comunidad nacional más justa, más libre, más soberana, más solidaria y más unida, basada en el respeto y la promoción de la persona humana y de la comunidad. Esta propuesta no es una utopía ni una ilusión, sino que es una realidad posible y deseable, que requiere de la voluntad, la participación, la responsabilidad y el compromiso de todos los trabajadores y de todos los pueblos. Finalmente, esta propuesta es una invitación y un desafío para seguir pensando y haciendo la política, la filosofía y la cultura, con amor, con conciencia y con responsabilidad, como lo hizo Perón en su época, y como lo siguen haciendo muchos hombres y mujeres en la nuestra.
Luis Gotte
La pequeña trinchera
Mar del Plata