24/03/2026
MEMORIA, IDONEIDAD Y RESPONSABILIDAD EN EL PRESENTE
Cada 24 de marzo, en la Argentina, la memoria no es un ejercicio abstracto: es una necesidad ética y política. Sabemos el vacío que dejaron esas 30.000 vidas truncadas, no sólo en términos humanos, sino también por lo que representaban: compromiso, pensamiento crítico y organización para una sociedad más justa. No fue casual. Sabían a quiénes se llevaban.
Ese vacío no pertenece sólo al pasado. Sus efectos persisten en una democracia que muchas veces debe reconstruirse sobre ausencias y heridas abiertas.
Si bien la justicia ha alcanzado a muchos responsables del terrorismo de Estado, hoy asistimos a un fenómeno preocupante: la aparición de discursos que relativizan o banalizan el horror. Desde ciertos espacios políticos y mediáticos se intenta instalar una mirada que justifica lo injustificable.
En este contexto, resultan especialmente inquietantes algunas posiciones del gobierno nacional y de comunicadores que, explícita o implícitamente, habilitan esas interpretaciones.
No es una discusión del pasado: es una disputa actual. La democracia no se sostiene sólo con elecciones, sino con valores. Y entre ellos, la idoneidad para ejercer cargos públicos exige un compromiso claro con los derechos humanos.
La historia enseña que no todo puede relativizarse. Quienes participaron o colaboraron con gobiernos de facto no pueden ser considerados idóneos para asumir responsabilidades en democracia. No es revancha: es una condición mínima para resguardar el presente y el futuro.
Memoria, verdad y justicia no son consignas del pasado: son herramientas para defender la democracia hoy.
Y en esa defensa, no todo da lo mismo.
Prof. Celeste Pérez. Rectora del Instituto de Formación Política del PJ Entre Ríos