13/12/2025
MARGARITA BELEN 49 AÑOS DE LA MASACRE
SEGUIMOS REIVINDICANDO LA LUCHA POR MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA.
A 49 años de la Masacre de Margarita Belén, el Equipo Misionero de Derechos Humanos, Justicia y Géneros rinde homenaje a las y los militantes políticos y sociales asesinados por el terrorismo de Estado en la madrugada del 13 de diciembre de 1976, entre quienes se encontraban los misioneros Luis Arturo Franzen, Manuel Parodi Ocampo y Carlos Duarte, asesinados en el marco de aquel operativo criminal. Aquella masacre —presentada cínicamente como un “enfrentamiento”— constituyó un fusilamiento planificado y ejecutado por las fuerzas represivas, inscripto en el engranaje del genocidio perpetrado por la dictadura cívico-militar, empresarial y eclesiástica.
El 11 de noviembre de este año, en el marco de un juicio por la Verdad, se pudo reconstruir la forma en que fue asesinado Carlos Enrique Tereszecuk, quien durante años figuró entre las víctimas de la Masacre de Margarita Belén. Carlos fue secuestrado los primeros días del mes de noviembre de 1976, y llevado a la Jefatura de Policía de Resistencia, Centro Clandestino de Detención, que era dirigido por fuerzas conjuntas la Policía del Chaco y el Ejército Argentino. Fue asesinado y arrojado su cuerpo al Rio Paraná, de donde fue rescatado el 15 de noviembre de 1976, en la costa de Empedrado Corrientes - fue sepultado en una Tumba NN e identificado en el año 2018 por el Equipo de Antropología Forense EAAF.
En ese camino de verdad y reparación, resulta imprescindible destacar que también fue necesaria la intervención del Poder Judicial para restituir correctamente los restos de los misioneros Luis Arturo Franzen y Manuel Parodi Ocampo a sus familias, luego de décadas de ocultamiento, irregularidades y vulneraciones derivadas del accionar del terrorismo de Estado.
Estas intervenciones judiciales permitieron corregir situaciones de inhumación indebida y garantizar el derecho de sus familiares a la verdad, al duelo y a una sepultura conforme a su identidad, reafirmando que la búsqueda de justicia no concluye con las sentencias, sino que se extiende a todas las dimensiones de la reparación integral. No hay futuro posible sin memoria colectiva ni justicia efectiva. Cada sentencia lograda, cada identidad restituida, cada archivo abierto y cada testimonio escuchado constituyen una victoria frente al terror y la impunidad.
Margarita Belén no fue un hecho aislado.
A casi medio siglo, reafirmamos que la Masacre de Margarita Belén es un crimen de lesa humanidad y, como tal fue juzgado y condenado judicialmente. La lucha por su esclarecimiento y juzgamiento ha sido posible gracias al aporte sostenido y valiente de los organismos de derechos humanos, de las y los sobrevivientes, de las y los familiares de las víctimas, y del compromiso de la ciencia —en particular del trabajo forense, archivístico e historiográfico— que permitió reconstruir la verdad, identificar responsabilidades y llevar a juicio a los responsables.
Reafirmamos nuestro compromiso ineludible con la Memoria, la Verdad y la Justicia como pilares irrenunciables de la democracia.
En este marco, repudiamos enérgicamente los avances negacionistas y reivindicatorios del actual gobierno de Javier Milei, que banalizan el genocidio, relativizan los crímenes de la dictadura y pretenden reinstalar discursos que justifican a sus impulsores y ejecutores. Estas posturas no solo ofenden la memoria de las víctimas, sino que erosionan el consenso democrático construido por la sociedad argentina y habilitan nuevas formas de violencia estatal.
Desde Misiones, territorio atravesado por historias de militancias y resistencias, reafirmamos que no hay dos demonios, hubo terrorismo de Estado. Sostenemos que la responsabilidad fue amplia y estructural, involucrando a actores civiles, empresariales y eclesiásticos que colaboraron con el plan sistemático para instaurar un régimen de saqueo, sometimiento y empobrecimiento de todo un pueblo.
Convocamos a la sociedad misionera y argentina a renovar el compromiso colectivo con los derechos humanos, a defender las políticas públicas de memoria y a fortalecer la educación en derechos humanos para las nuevas generaciones.
En ese sentido, afirmamos que la Verdad judicial, el aporte irremplazable de la ciencia —en particular de la antropología forense— y la lucha persistente de las familias y de los organismos de derechos humanos constituyen una tríada inseparable frente a la impunidad y al negacionismo. Sin la valentía de quienes testimoniaron, sin el trabajo riguroso del Equipo Argentino de Antropología Forense y sin la intervención que se logró del Poder Judicial, no habría sido posible reconstruir los hechos, identificar a las víctimas, restituir sus restos ni establecer responsabilidades penales. Esta articulación demuestra que la memoria no es relato ni opinión: es verdad probada, construida colectivamente y sostenida por décadas de lucha.
Frente al negacionismo, más memoria; frente a la impunidad, más justicia; frente al odio, más democracia.
Por las y los fusilados en Margarita Belén. Por las y los misioneros asesinados por el terrorismo de Estado. Por las y los 30.000 detenidos-desaparecidos.
Memoria, Verdad y Justicia.
Equipo Misionero de Derechos Humanos, Justicia y Géneros