30/05/2026
LA LEYENDA DEL AGUACIL O LIBÉLULA EL MENSAJERO DE TUPÃ (DIOS)
Cuentan los antiguos que en el noreste de lo que hoy es Argentina ocurrían numerosísimas guerras por el agua entre las diferentes tribus.
LA LEYENDA DEL AGUACIL O LIBÉLULA EL MENSAJERO DE TUPÃ (DIOS)
Cuentan los antiguos que en el noreste de lo que hoy es Argentina ocurrían numerosísimas guerras por el agua entre las diferentes tribus.
Los aborígenes del Chacú actual Chaco habitado por los Qom ( Tobas) y los abipones feroces guerreros que en epocas de sequía durante el verano ante la seca de los ríos y arroyos locales se dedicaban a organizar expediciones al Taragüí habitado por guaraníes.
Estas expediciones compuestas por grandes contingentes de aborigenes chaqueños que cruzaban el Paraná en sus canoas armados para la guerra y posterior invasión.
Todos los veranos los expedicionarios chaqueños desembarcan en las costas correntinas armaban sus chozas y un perimetro defensivo, luego los exploradores identificaban las ubicaciones de los asentamientos guaranies, para saquear y tomar prisioneras a las mujeres y niños, matando a los varones. Acto posterior traían en canoa a sus familias ocupando el lugar conquistado hasta terminar el verano.
Los guaraníes que generalmente vivian en las costas comenzaron a fortificar sus poblaciones, pero las incursiones no solo eran por agua, visibles desde la costa del Paraná, sino tambien por tierra, aquellos que desembarcaron rodeaban los poblados guaranies a la brevedad.
El jefe principal guaraní se reunió con el paje local (sacerdote guaraní), el paje consultado por la situacion pidió a Tupã una señal para saber qué hacer, dado que si bien la sequía afectaba al Taraguí también , al estar rodeada del gran Paraná su efecto mermaba pero ya no se podía vivir en las costas porque no era seguro.
Entonces Tupã le hablo al paje local, "voy a enviarles unos bichitos voladores con colores llamativos, siganlos ellos los guiarán a lugares seguros con mucha agua, lejos de los invasores.
Atentos los guaraníes al atardecer notaron la llegada de numerosos aguaciles de colores que se dirigían a espejos de agua lejanos a la costa y los siguieron.
Los enviados de Tupã cumplieron su cometido poniendo a salvo a las tribus guaraníes guiandolas hasta los Esteros del Yverá (Aguas brillantes)
Una vez resguardados niños, mujeres y ancianos, la tropa guaraní, comenzaba a atacar y retirarse, como estrategia de desgaste y hostigamiento al invasor.
Al aumentar el numero de ataques los chaquenses tomaron la decisión de rendirse.
Tupã se le apareció al paje local de nuevo y le ordeno que le diga al Jefe Guaraní que no mate a ningún prisionero por ser también creaciones suyas. Ellos han actuado desesperados por no tener agua y Aña (Diablo) seguro aprovechandose los motivó a invadir lo que no es suyo.
Hablen con el Jefe invasor que se ha rendido y diganle que cuando haya sequía en el Chacú sigan a mis mensajeros (aguacil o libélula), ellos los guiarán al agua por mi gracia ya no habrán mas guerras.
Asi fue como los chaquenses tomaron sus canoas y regresaron a sus tierras, cuando llegaron vieron a los mensajeros que los guiaban al norte hacia el rio Bermejo.
Ya no hubieron mas guerras del agua. Pero por las dudas los mensajeros de Tupã siempre andan rondando para guiar a los sedientos de un lado y del otro del Paraná.
BDC