28/01/2026
El Chaco que Viene: Peronismo o Caos
Por José Ricardo Mongeló
Licenciado en Gestión de Políticas Públicas | Ex Diputado Nacional
La planificación fue una de las principales herramientas elegidas por el peronismo para llevar adelante su programa de reformas radicales que transformaron la fisonomía de la Argentina. Si uno realiza, aunque sea una exploración superficial, de algunos de los principios doctrinarios del Movimiento, encontrará menciones permanentes a la necesidad de planificar. La unidad de concepción es el paradigma indispensable para la unidad de acción, como se afirma en numerosos pasajes de Conducción Política.
Ahora bien, el peronismo durante este año 2026 —antesala de un nuevo año electoral— no solo debe posicionarse como oposición, sino como nítida alternativa frente al desgobierno de Zdero. Para eso, debe estudiar en profundidad las múltiples demandas sociales, investigar los mecanismos de funcionamiento del Estado y avanzar hacia su modernización. Pero no como un mero cambio burocrático o administrativo, sino como una transformación cultural profunda de los organismos y de quienes los integran, orientada a un nuevo modelo de gestión.
Cuando la transformación es necesaria —y es claro que el Chaco la necesita— no alcanza con revisar estructuras, sistemas y procedimientos. También es imprescindible construir un nuevo consenso, un acuerdo sobre bases distintas, expresado en un proyecto político superador e integrador. Un proyecto que convoque a todos los sectores productivos, educativos y laborales que hoy están golpeados por la deshumanización y la improvisación del gobierno nacional y provincial.
Estudiar, planificar y ejecutar un programa de gobierno con visión justicialista requiere preparación, compromiso y responsabilidad ante el pueblo. Juan Perón nos enseñó que gobernar es, fundamentalmente, resolver los grandes problemas del país, que deben ser encarados y resueltos por el organismo estatal. Ese organismo está conformado por dos niveles: el gobierno, que concibe centralizadamente, y la organización del Estado, que ejecuta descentralizadamente. Esta estructura orgánica es fácil de concebir, pero difícil de implementar si no se estudia y comprende su funcionamiento.
Por eso, hace falta preparación. Capacitación. El Partido Justicialista debería contar con un Instituto de Formación y Capacitación para cuadros políticos y técnicos en gestión pública. Porque el costo social, productivo y laboral de la improvisación es altísimo. Así lo demuestra a diario la administración radical-libertaria del Chaco.
La doctrina justicialista es clara: la unidad de concepción garantiza la unidad de acción. Y hoy más que nunca, hace falta un proyecto con rumbo claro, con cuadros preparados y con la fuerza transformadora del peronismo organizado, bajo un liderazgo nítido y capaz. Porque gobernar no es ensayar: es asumir con coraje y claridad el mandato de un pueblo que no puede esperar más.
Hoy el dilema es claro: peronismo o caos. El futuro no está escrito, pero está en nuestras manos. Que el 2026 nos encuentre organizados, con el corazón caliente y la cabeza fría. Estudiar, planificar, ejecutar un plan de gobierno que resuelva los problemas de la comunidad, no que los profundice.
Es tiempo de volver. Pero esta vez, para construir una gestión estatal sólida, moderna y eficiente, y dar respuesta concreta a las demandas sociales con justicia, equidad y compromiso institucional.