20/10/2020
ESCRITORIO PERTENECIENTE A LA FAMILIA ELIZONDO-PERENO
Introducción:
El escritorio fue obsequiado por la Sra. de Elizondo al Psicólogo Jorge Castillo Miró, alrededor del año 1980, en perfectas condiciones estructurales y de conservación. Originalmente lo hizo para que lo utilizara en su futura vivienda, que estaba terminando de construirse en el barrio La Liguria, en un terreno que sus padres le legaron, También agregó con ese fin dos portalámparas de bronce, imitando candelabros antiguos, de muy buena calidad y una araña del mismo metal, de cuatro luminarias, que actualmente está emplazada en el salón de acceso al Centro Cultural Ercilio Castillo. Como el consultorio de Castillo ya estaba instalado desde el año 1971, y sus dimensiones no permitían ubicar el escritorio recientemente recibido de manos de Yolanda de Elizondo por cuestión de espacios disponibles y funcionalidad, el año 1984 lo trasladó a Puerto “Sañeia”, centro de operaciones de la Comisión de Recuperación del río Negro, en donde funcionó por muchos años una pequeña Escuela de Canotaje y se guardaron las embarcaciones que se iban comprando para hacer posible el lema de la mencionada Comisión: “Sólo se puede defender lo que se ama, y para amarlo, hay que conocerlo”, que generó actividades náuticas de reconocimiento del lugar en que se vive; práctica de canotaje, cursos y charlas en el lugar y en escuelas primarias y secundarias de la ciudad, sobre la importancia de cuidar el río Negreo y su ecosistema, incluyendo excursiones y festivales náuticos (en donde siempre participaron alumnos de la Escuela Normal, especialmente el Grupo de Documentación, organizado por Castillo con el apoyo del Director de entonces, Carlos Alberto Cicutta). Más adelante ese accionar se extendió a la defensa del ambiente natural y cultural en general, por lo que también ese puerto se constituyó desde el año 2004 en el anexo deportivo del Centro Cultural Ercilio Castillo, a partir de su inauguración.
Desde la época de su traslado, estuvo permanentemente bajo techo, en la Sala de Botes del mencionado puerto, sobre una tarima flotante (ver) que lo preservó de las previsibles incursiones de agua en épocas de creciente del río Negro. El paso del tiempo deslució su lustre original, pero al flotar junto con la tarima cuando hubo agua dentro de la sala de botes, nunca fue afectado por la misma. Las llaves del escritorio fueron guardadas en el domicilio de Castillo, y fueron entregadas el mismo día que se lo trasladó al Museo “Ichoalay”, tras retirarlo de puerto “Sañeia.
Este traslado fue posible por las gestiones realizadas a través del Departamento de Patrimonio Cultural -a cargo del comunicador social y cineasta Marcelo Pérez- que dispuso un transporte del Instituto de Cultura del Chaco.
El día 13 de octubre, a la mañana, fue retirado de Puerto “Sañeia” y depositado a buen resguardo en el Museo “Ichoalay”, en donde la Asociación de Exalumnos de la Escuela Normal se hará cargo de su restauración y puesta en valor.
Relato publicado en los muros de “Facebook” de Jorge Castillo Miró y del Centro Cultural Ercilio castillo referido al traslado:
El mié., 14 oct. 2020 a las 1:00, Jorge Castillo Miró () escribió:
Misión cumplida en recuerdo de Yolanda de Elizondo y con el Museo “Ichoalay”
La mañana del martes 13 de octubre del año 2020, fuimos con un vehículo conseguido a través de rápidas gestiones del Director de Patrimonio de la provincia, Marcelo Pérez, a buscar el escritorio que me obsequiara hace varias décadas Yolanda de Elizondo, y que lo tenía guardado en Puerto “Sañeia”, lugar de donde estoy trasladando el parque náutico y otros elementos con los que realizamos en estos más de cuarenta años transcurridos, la campaña para la recuperación del río Negro, a través de una escuelita de canotaje para chicos del barrio Miranda Gallino y vecinos de la zona, como así también estudiantes de nivel secundario de distintos colegios; tareas de limpieza del río y/o control de las infracciones causantes de su deterioro progresivo.
Hice el ofrecimiento al Museo “Ichoalay”, fundado por Inés García de Marqués, quien fue alumna de Música de Yolanda de Elizondo, primero, y compañera de trabajo de ella, después, en su calidad de profesora de Literatura de la Escuela Normal. Yolanda, igualmente, fue profesora de mi madre y tanto mi hermana y yo, como algunos primos y sobrinas, asistimos a la misma Escuela y obtuvimos el título de maestros normales nacionales.
El contacto para entregar en custodia el escritorio de la Sra. de Elizondo lo facilitó la profesora Mabel Romero, colaboradora del museo “Ichoalay” desde siempre, perteneciente a la Asociación de exalumnos de la Escuela Normal, con cuyos integrantes afianzamos nuestras relaciones durante el período que me desempeñé en la Rectoría del Instituto de Nivel Superior “Sarmiento”, heredero de la antigua Escuela Normal Mixta “Sarmiento”, formadora desde hace un siglo y diez años de miles de docentes que cubrieron todo el Chaco. Durante ese período, la corista Niní Breard -quien cantaba en el Coro Polifónico desde la época de su primera formación (el Coro de la Escuela Normal, que dio origen después al legendario Coro Polifónico de la Asociación Coral Polifónica de Resistencia, ganador de importantes premios en festivales internacionales de música coral)- donó toda su colección de programas y antecedentes históricos y musicales al Museo “Ichoalay”, a la sazón bajo la dirección de la Dra. Teresita Álvarez de Tomassone. Ese día estuvieron presentes la donante, miembros de la Asociación de Exalumnos de la Escuela Normal, quien esto escribe y el corista Claudio Domínguez (gran amigo de Yolanda y de mi padre) quien colaboró activamente durante un tiempo largo con Niní Breard para sistematizar la presentación y encuadernación de tan valiosos antecedentes. (foto)
De esta manera, se cumple el objetivo trazado por el Centro Cultural Ercilio Castillo de preservar elementos que pertenecen al patrimonio natural y cultural de los chaqueños, y en este caso especial, un objeto que perteneció a esa gran gestora cultural que fue Yolanda Pereno de Elizondo, con quien siempre mantuve una relación cordial y afectuosa, y que varias veces fue portadora de noticias de mi familia cuando yo estudiaba en Rosario, y ella concurría a esa ciudad para integrar jurados en el Instituto Superior de Música de esa ciudad, dirigido a la sazón por Emma Garmendia, esposa del chaqueño Efraín Paesky, considerado en su niñez “pianista virtuoso” cuando residió con su familia en nuestra provincia.
De paso, es un homenaje a todos quienes cursamos en esa Escuela y guardamos la memoria viva de lo que nos brindó, incluyendo el orgullo de haber tenido en nuestra propia casa de estudios, el primer museo histórico del Chaco.
Esta nota, aparte de otros comentarios efectuados por quienes la leyeron en nuestro portal de “Facebook”, fue contestada por el Dr. Eduardo Muscar a través de un mensaje electrónico. El mencionado profesor es un chaqueño residente desde hace varias décadas en Madrid (España), en donde ejerció durante largos años como profesor titular de la Universidad Complutense de Madrid hasta su jubilación. Es hermano menor de Pedro Muscar, quien tras el fallecimiento de la Sra. de Elizondo y sucesivas renuncias de otros músicos que la sucedieron en la dirección del Coro Polifónico fundado por aquella, asumió el difícil desafío de continuar con la obra de doña Yolanda y dirigir el Coro Polifónico de Resistencia, del que fue corista desde su juventud y al que dirigió hasta su fallecimiento.
Es una referencia pertinente que se agrega a esta crónica, porque entrelaza acontecimientos de gente del Chaco y de sus relaciones con la Sra. de Elizondo y su calidad humana. Nos escribe Muscar:
“Hola Jorge:
Como siempre te felicito por el rescate de nuestro patrimonio tangible e intangible. Buena acción de tu parte donar el escritorio que perteneciera a la querida Yolanda de Elizondo, quien también estuvo muy relacionada a mi familia. Ella junto a tu querido papá -el requerido Ercilio- apoyaron mis iniciativas personales. Mientras viví en Resistencia, fui lo que ahora llaman gestor cultural, y organicé exposiciones, conciertos (ADAC del que formé parte), conferencias, etc. pero también con el Instituto de Cultura Hispánica del Chaco, bajo la dirección por esas fechas de Aída Frías y Lola Valdivia.
También te cuento que en mi casa de Resistencia hay muchos objetos que la Sra. de Elizondo obsequiara a Pedro. El juego de comedor de diario que está en la casa de la avenida Italia perteneció a ella.
Inés García de Marqués, bastante olvidada, también se recibió de Maestra Nacional en la Escuela Normal Sarmiento, estudió y se recibió con mamá. La Sra de Elizondo les impartió clases de música.
También te comento que Efraín Paeski es ahijado de mamá; vivieron un tiempo escaso en Gancedo. Tengo y te enviaré una foto de Efraín en brazos de mi madre. El padre ejerció de boticario en esa localidad chaqueña. Cuando era pequeño sus padres se trasladaron a Tucumán junto a su hermano, a quien llamaban “Mono”. También conservo una foto de él. Ejerció periodismo en la ciudad de la Independencia. En los años 60 Efraín dio un concierto en el cine Sep. El encuentro entre mamá y él fue muy emocionante. Cuando la vió exclamó “¡¡¡Madrina!!!”. Luego -creo que en los 80- ofreció otro concierto en lo que era la Dirección de Cultura, allá en la avenida 9 de Julio, al 300.
Estando como Director del Departamento de Música de la OEA en Washington le envié una carta con la foto de mamá con él en brazos, y me contestó muy afectuosamente, ofreciéndome su casa por si alguna vez pasaba por esa ciudad. En el Chaco y en Resistencia, los lazos de repente se estrechan y nos unen. Un fuerte abrazo y cuídate”
COMENTARIO FINAL
Aparte del afecto que nos unió con la señora de Elizondo, mi familia tuvo una relación muy especial desde siempre con ella, ya que primero como corista, y después como permanente y vital colaborador cuando fue Directora de Cultura del Chaco, Ercilio Castillo, mi padre, fue un fiel y activo amigo en las buenas y en las malas, ya que también ofició en varios períodos de Presidente de la Asociación Coral Polifónica de Resistencia, y desde ese cargo, se constituyó en pieza clave en muchas de las decisiones y elecciones de rumbos que asumieron institucionalmente.
Yolanda había escuchado una vez un coro de alumnos primarios dirigidos por un joven e ignoto director de escuela, a través de la recordada LT5 Radio Chaco, y no dudó en llamarlo por teléfono e invitarlo a que integre el Coro Polifónico. Aquel director era mi papá –Ercilio- y a partir de aquel momento -que siempre recordó orgulloso mi padre- sellaron un vínculo de cariño y respeto mutuo que los acompañó el resto de sus vidas.
Me consta y me llena de felicidad aquella historia.
Jorge Castillo Miró
Psicólogo
Director del
CENTRO CULTURAL ERCILIO CASTILLO