10/02/2026
La situación de los productores ya no da para más.
La uva vale lo mismo, los costos se disparan y muchas bodegas no pueden financiar la elaboración ni adelantar pagos. Hoy el viñatero entrega su cosecha a ciegas: sin precio, sin plazos, sin certezas. Así, cosechar se vuelve un riesgo.
El Estado se retira, no hay compras públicas ni subsidios, el mosto depende del exterior.
Productores chicos y medianos al límite de la quiebra, y los grandes también quedan afuera del crédito: cumplir no se premia, se castiga con tasas impagables.
Esto no es solo una crisis productiva. Es una crisis social.
Se instaló el “sálvese quien pueda” en una actividad que sostiene pueblos enteros.
Por eso hoy marchamos junto a productores de hortalizas.
Llegamos a la Legislatura donde regalaron su producción para mostrar el absurdo de producir a pérdida.
También presentamos un petitorio para declarar la emergencia económica.
Cuando producir deja de ser viable, lo que está en juego es el futuro de Mendoza.
El campo no pide privilegios. Pide respuestas urgentes, antes de que sea tarde.