El Ancla

El Ancla El Ancla programa de ayuda para familiares de personas con consumos problemáticos.

El amor a veces necesita aprender nuevas palabras.
28/04/2026

El amor a veces necesita aprender nuevas palabras.

La mayoría intenta dejar de consumir… sin entender qué estaba intentando sostener con ello.Y así, el problema no desapar...
24/04/2026

La mayoría intenta dejar de consumir… sin entender qué estaba intentando sostener con ello.

Y así, el problema no desaparece. Solo cambia de forma:
Ansiedad. Vacío. Rabia. Soledad. 🔁

Porque el cerebro no busca destruirte.
Busca regular algo que no sabes cómo gestionar.

Y mientras no entiendas eso…
seguirás luchando contra el síntoma, no contra el origen.

👉🏼 ¿que hay debajo del consumo?

Solo Dios puede sanar!



CARTA A UNA MADREQuiero ser lo más honesto posible en un tema muy delicado.Si su hijo consume dr**as y es mayor de edad,...
29/03/2026

CARTA A UNA MADRE

Quiero ser lo más honesto posible en un tema muy delicado.
Si su hijo consume dr**as y es mayor de edad, déjelo consumir. No impida que viva el efecto completo de esa experiencia.
Déjelo vivir esa euforia que le regala el consumo.
Se encontrará con ella en la entrada del túnel.
Si consume co***na, sus pupilas se dilatarán y su ritmo cardíaco aumentará. Pensará que todo va bien y se sentirá realmente importante.
Será locuaz, inteligente, divertido y carismático.
Pero luego, poco a poco, comenzará a entrar en un estado de hipervigilancia. Perderá el control de su mandíbula y ya casi no podrá hablar.
Sus ojos se abrirán buscando captar toda la información posible, con la sensación de que algo terrible está por suceder.
Pasará horas verificando esas sospechas entre mirillas de puertas, ojos de cerradura o detrás de las cortinas de las ventanas.
Después seguirá el recorrido del efecto y entrará en una especie de arena movediza de depresión que irá aumentando con el tiempo.
Tal vez siga consumiendo como un intento desesperado de escapar de esa sensación. Pero cuanto más intente salir, más se hundirá.
Se sentirá solo mientras se apagan las luces de su pequeña fiesta interna. Ya no habrá nada que mirar, solo un techo interminable lleno de culpa y vergüenza.
Déjelo vivir esa experiencia en su totalidad.
Pronto se dará cuenta de que gastó dinero que no era suyo, que pidió préstamos o que vendió cosas que le pertenecían… o incluso cosas que eran suyas.
No interrumpa todavía el proceso.
Quizás falte al trabajo y tenga que enfrentar a su jefe para dar explicaciones. Tal vez descubra que no tiene alimentos para comer, que no tiene dinero para llegar a fin de mes o que ni siquiera tiene para cargar la SUBE.
Por favor, no interrumpa el proceso.
Déjelo sentir la pérdida en su totalidad.
Así como vivió la euforia, que sienta también hasta el último gramo de la disforia. Porque esa también es parte del efecto de las dr**as.
No se enoje con él.
Anímelo simplemente a que reponga lo que se llevó y a que se haga responsable de las consecuencias.
Escúchelo sin juzgar.
Pregúntele cómo se siente, para que pueda registrar lo que le está pasando.
Pero no lo saque de ese estado.
No le compre cosas.
No le dé dinero.
No reponga lo que destrozó.
No lo justifique frente a otras personas.
No hable en su nombre con su jefe o con su pareja.
No sufra por él.
Que entienda que usted está ahí para acompañarlo en su sufrimiento, pero que no le robará la crisis.
Porque esa crisis puede ser la única oportunidad que tiene para darse cuenta de que el consumo es pérdida.
Si usted no le quita la posibilidad de aprender de su propia experiencia, entonces aumentarán las posibilidades de que él mismo pida ayuda.
Pero si usted le roba esa oportunidad, lamento decirle que solo le esperan tres finales posibles:
la cárcel, los hospitales o la muerte.
Y usted se quedará con lo robado: con ese sufrimiento que no era suyo…
pero que ahora sí lo será, y para siempre.


• Acompañar no es rescatar: es estar presente sin robarle la crisis al otro.
• Si evitamos las consecuencias, prolongamos la enfermedad.
• La euforia también incluye la caída.
• La crisis puede ser la puerta de la conciencia.
• El amor responsable no anestesia el dolor que enseña.
• Quien rescata siempre, termina sosteniendo la adicción.

Fragmento del libro "El Camino del amor" - Clr C.Cabrera

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