21/04/2025
Fuiste el Papa de los pobres, de los nadies, de los últimos. El Papa que no se arrodilló ante los poderosos sino ante los pies descalzos de los más humildes. El que nos enseñó que el amor no se declama, se practica. Que la política puede ser la forma más alta de la caridad cuando se hace con el corazón en los que sufren.
Fuiste vos, desde antes de ser Papa, quien caminó junto a nosotros, escuchando a los excluidos, denunciando las injusticias y promoviendo la organización popular. En tus palabras y acciones, siempre pusiste en primer lugar la dignidad humana por encima de cualquier interés económico .
Hablaste cuando muchos callaban. Denunciaste la idolatría del dinero, la violencia de un sistema que mata, y nos devolviste a Cristo pobre, laburante, latinoamericano.
Gracias por caminar con nosotros, por escucharnos, por llorar con nosotros. Gracias por ser pastor y compañero. Gracias por no olvidarte nunca de la villa, del barro, del trabajo comunitario.
“Tierra, Techo y Trabajo” no son consignas, son derechos sagrados. Nos dejás la tarea, la esperanza y el compromiso. Y eso, como vos bien sabés, no muere nunca.